Diario del Coronavirus en Italia

Diario del Coronavirus en Italia

CUANDO EL PAYASO NOS ALCANCE

DIARIO DEL FIN DEL MUNDO

EL CORONAVIRUS EN ITALIA

 

#1

Martes 25 de febrero del Año del Señor 2020

EMPIEZA EL JARIPEO

¿Qué les puedo contar? Que ya no entiendo qué carajos está pasando. Hace cinco días, los medios daban en Italia 5 contagiados del mentado Coronavirus (como es una chingadera china, aquí lo llamaremos CHINCHULÍN); así que yo, como buen chilango sobreviviente del esmog, me dije: “Ah, pues está bien tranquis todo.” Y me pongo a ver Nesfliss bien quitado de la pena, echándome un chocolatito con donas; cuando las News, día tras día, empiezan a multiplicar los números: hace tres días amanecimos con más de 70 contagiados; hace dos, con más de 120, y ahora estamos por los 200 contagiados y 7 muertos. Está cabrein… Ahora somos el tercer país de contagiados del Chichulín…

Y lo peor es que la mayor parte de los contagios se dieron en… ¡los hospitales! Tócate-los-cojones-Marilú. Es como si mandáramos a la gente a la iglesia para quitarles los pensamientos pecaminosos y salieran de ahí con el Chamuco… bueno, el ejemplo no es de los mejores, pero ustedes me entendieron…

Chale, hasta en el resto del mundo ya nos ven como perros sarnosos: los suizos quieren pasar báscula a todos los italianis que vayan para allá; los franceses (que se bañan con puro perfume Mamón No. 5) pues ya quieren cerrar su frontera con Italia; y hasta los africanos de Mauricio, que me retachan a un grupo de turistas italianis, como si llegaran con tuberculosis y a pedir caridad. Háganme el chingado favor…

Aquí, en Trieste y sus alrededores, todavía no tenemos ningún contagiado del Chinchulín, pero igual se comportan como los zombis de una película apocalíptica. Todo es muy raro. Algunas cosas cerraron y otras están abiertas, pero esa es harina de otra nota informativa que les escribiré mañana…

Y pues hasta aquí mi reporte Joaquín, te regreso la línea. Y como dijo el Oso Yogi Berra: ‘Esto no se acaba hasta que se acaba…’

 

# 2

Miércoles 26 de febrero del Año del Señor 2020

LO QUE CERRARON Y LO QUE QUEDA ABIERTO (sin albur)

 

A ver, como dijo el Descuartizador de Boston: Vamos por partes:

Ayer estábamos a poco más de 220 contagiados con 7 muertos; y hoy estamos a 374 contagiados con 12 muertos. Ta’ cabrein… Estos números se mueven más rápido que los boletos vendidos del mentado avión presidencial…

Es como una ola que se mueve y que tarde o temprano llegará hasta Trieste. El gran contagio empezó en el Norte de Italia y luego se movió rápido al Oriente del país (Padua), luego, hace dos días ya descubrieron a los primeros enfermos en Venecia… Y pues Venecia está a dos horitas de donde su Servilleta mora…Ay nanita, o sea que el chingadazo del Chinchulín (Coronavirus en chino) lo tendremos en Trieste, yo creo que para mañana por la mañana a la hora del desayuno, o menos, como diría el Copetes de Atlacomulco…

Bueno, aunque aún no tenemos al Mariachi en plaza, las autoridades de Trieste están tan paniqueadas que cerraron todo; o no, ni siquiera todo, algunas cosas sí y otras no, y no entiendo la pinche lógica maléfica, pues lo que me interesaba que cerraran no lo hicieron, por ejemplo: Cerraron las escuelas por una semana (y pues las escuelas a mí ya me valían gorro de chamaco, imaginen ahora), cerraron los hospitales (pues claro, los cochinos suripantos de ahí estaban infectando a la plebe), cerraron los cines (y pues mejor, con todas las pelis chafas que hay en estos días), cerraron las iglesias (y aquí si me jodieron, no tanto por la bendición de Dios nuestro Señor, sino porque perdí un servicio fotográfico de una boda que tenía que hacer), también no te puedes morir en esta semana porque cancelaron todos los funerales (y hasta paradójicos me salieron los jefes, pues te puede agarrar el Chinculín, ah, pero ay de ti si te vas a reunir con tus antepasados). Cancelaron el Carnaval (que me vale gorro, pero se chupaba gratis y estaba lleno de nalguitas bien acá); los bares pueden abrir, pero hasta las siete de noche (háganme el chingado favor, como si el Chinchulín tuviera horario de oficina). Los supermercados, obviamente están abiertos (hay pasta para todos, pero los cabezones me dejaron sin Nutella); peeero los suripantos de autoridades dejaron funcionar dos cosas que para mí tenían que cerrar: O sea, no se pueden hacer actividades públicas, pero sí entrenamientos deportivos (y me chingaron bien gacho, porque me toca hacer mi curso en la alberca y yo ya me veía echándome mi lonche en vez de hacerle a la pinche ranita); y luego los trabajos de la gente siguen con sus horarios normales (o sea todo cerrado, pero a trabajar como burros. Ta’ güeno…) Yo ya me esperaba la emergencia de fin de mundo, y combatirla desde mi camita, viendo toda la segunda serie de Narcos México bien quitado de la pena, con donas y chocolatito. No sé… me siento como esos chamacos que en Navidad están esperando su avión teledirigido, y reciben un jodido suéter tejido de la abuelita…Pinche Chinchulín, así ni me late toda esta Emergencia Sanitaria…

Y pues hasta aquí mi reporte Joaquín, pues tengo qué cenar. Ya mañana les cuento de las zonas donde está el mayor número de infectados…

¡Ahí los vidrios, cocodrilo!…

# 3

Viernes 28 de febrero del Año del Señor 2020

LAS ZONAS DE LOS CHINGADAZOS

Aquí todo sigue muy raro. Siguen cerradas muchas cosas, pero hay muchos pingüinos (como yo) que trabajan. O sea: hay movimiento, pero todos con caras de lelos. En mi región, todavía no han encontrado un solo Coronado (con Chinchulín, pa’ que me entiendan), pero no creo que es porque estemos sanotes, sino porque las autoridades sanitarias de Trieste están en la pendeja, ahí comiéndose los verdes. En la tele, radio, internet y mi vecina doña Chuy con toda su banda, no se habla de otra cosa que del chingado Chinchulín. Ahora todos somos virólogos de fama internacional y damos consejos a los responsables de la security. En lo personal, yo creo que este virus no sirve tanto para enfermar a la gente, sino para que salgan a la luz todos aquellos a los que les falta un veinte pal peso, y los culeros: están sacando su mejor cochambre…

Como la infección está en el Norte, ahora la gente del sur discrimina a los del Norte (y es bien raro, porque por siglos ha sido al revés). Ya nadie da la mano para saludar y nos wuachamos de lejitos, para ver quién tiene la sarna. Pasan cosas raras por el país, quien viene de las zonas de riesgo, algunos me los ponen en cuarentena. En un hotel cerca de Génova encontraron un enfermo de Chinchulín y que me sellan todo el hotel: nadie sale y nadie entra. Las más de cuarenta personas se tienen que quedar a wilber por quince días…

Ahora Italia está dividida en tres zonas: la Verde (los que ya chingaron y están sanos), la Zona Amarilla (tienen algunos casos de Chinchulín, pero vinieron de afuera); y la Zona Roja (o sea, los que están valiendo queso porque tienen más chinchulines que en la misma China)…

Actualmente son diez pueblitos y pueblotes del Norte de Italia de donde están saliendo TODOS los contagiados de Chinchulín, Codogno es el que tiene más problemas. Están en la región Lombarda y Véneta. Y ahí sí que está café. Yo la llamo la Zona de los Chingadazos o la Zona de Guerra al Chinchulín. Chequen el dato: el domingo pasado por la noche, llegó el Ejército Italiano y cerró (como lo oyen) estos diez pueblos: Nadie puede salir ni entrar a ellos. Cerraron todos los negocios y fábricas, lugares públicos y la gente está obligada a no encontrarse en grupos por las calles o plazas. Si están enfermos de Chinchulín los llevan al hospital, y los demás a sus casas. Solo las farmacias y supermercados están abiertos y entran dos personas a la vez. Los que se han escapado los arrestan y los retachan a su pueblo y hay unos quince retenes en cada pueblo para sellarlos muy bien. Neta que hasta parecen imágenes de Culiacán. Nadie entra y nadie sale de esos pueblitos: Para quien quiere ir a dar la vuelta: TABLA, para quien quiere ir a chambear al otro pueblo: tabla, para quien quiere salir en busca de tabaco por ahí: tabla, para quien quiere llevar a su bendición a conocer a su nuevo papá: tabla; para quien tiene un bisnes con una nalguita en otra ciudad: tabla… Y a los pobres no les queda que seguir los consejos del gran Maestro Kalimán, cuando decía: SERENIDAD…

(En uno de esos pueblitos militarizados hay una mexicana que no puede salir. Está bien, pero no estaría mal que esos suripantos de la embajada mexicana, en vez de estar ahí, comiéndose los verdes, se activaran, para ver si necesita algo, o al menos que se sienta seguida y que importa a su país (ay, amigos de la embajada, no es verdad, ustedes trabajan bien bonito. Saludos…)

Hasta aquí mi reporte Joaquín, te regreso la línea. Mañana les hablo de las chingaderas que el mundo le hace a los italianis porque los creen unos perros sarnosos. Chale…

Ya lo saben: es viernes y el Chinchulín lo sabe. Coman frutas y verduras…

# 4

Domingo 1 de marzo del Año del Señor 2020

DE ITALIA AL MUNDO CON AMOR

La verdad ya no quería hablar de esta chingadera del Chinchulín, pero como sigue creciendo el problema y no hay información de caché, pues me tengo que sacrificar. Pero antes vamos con un mensaje promocional de nuestro patrocinador: “¿Ya compraron la novela del momento? ¡Qué esperan! ‘No te olvidaré’, del magnífico escritor Juan Carlos Calderón, los llevará de paseo por los dos países que ahora son famosos por el Chinchulín: Italia y México. ¡No te la pierdas! En ella, sus personajes se perderán en la traición, en la venganza, en la amistad, y en el gran Destino que a todos nos espera. No seas tímid@ y corre a la librería Gandhi más cercana.”

Bueno, regresamos a nuestro tema del momento: El Chinchulín. Y las cifras en Italia son las siguientes: hace dos días estábamos con 374 contagiados y ahora tenemos la cifra de 780 infectados de Chinchulín en Italia (el 95% en el norte). Y como dirían los Héroes del Norte: ‘Ay, weeeey…’

Y ahí estuvo el asuntillo: que por muchos días todo el mundo se cuidó de los chinos – cochinos, y cuando explotaron los casos de Chinchulín aquí, pues los italianis ya estaban de patitas de firuláis por todos lados. Hasta ahora, los italianis (o los ciudadanos que estuvieron en la Bota) han llevado los primeros casos del Chinchulín a estos países: Dinamarca, Holanda, México, Lituania, España, Croacia, Austria, Suiza, Brasil, Inglaterra, Francia, Israel, Alemania, Islandia y Noruega… Qué oso, lo sé, pero no hay que olvidar que fueron los chinos cochinos los que nos infectaron de su chingadera (y lo que me hace más encabronar es que de seguro ahora en China han de estar bien quitados de la pena, comiendo de nuevo esa madre de caldo de murciélago…).

Y ahora los italianis son vistos como perros sarnosos. Háganme el chingado favor. Arabia Saudita, Bahrain, El Salvador, Mauricio. Kuwait, Iraq y Vietnam ya no dejan entrar a los Italianis o a los que van de aquí… Y les respondo como el personaje de Amado Carrillo en Narcos México: ¡Vayánse ALV! ¡Ni que estuvieran tan chingones como países para que fuéramos a visitarlos! (“Cálmate, Juancarlitos, que ya en tu sano juicio no entiendes ni madres, imagínate cuando te pones pendejo”. Recibo concejos de la Conciencia…)

Y es que hacen encabronar. ¿A poco ahora nos van a tratar como perros sarnosos por el mundo? Les dimos a Dante, la Pizza, el Bel Canto y las nalguitas más acá del mundo (“¿Les dimos, pinche Juancarlitos…”) ¿Y nos tratan como leprosos?… Hasta los Mexicas nos ven con terror. Chale, no me hagan encabronar, amigos mexicas, que si les hiciéramos un examen bacteriológico (después de sus tacos de suadero en el Metro Pantitlán, de sus quesadillas con Doña Chanis en la Bondojo, sus Pisadas de Elefante en el mercado de Sonora, entre otros lindos lugares) no, pos hasta nos salen debiendo y los arrestan por atentado bacteriológico a la humanidad. Así que no manchen y no nos rechacen, que el Chinchulín es una influenza; okey, de la chingada, pero no manchen. Una cosa es Juan Domínguez, y otra cosa es…

Hasta aquí mi reporte Joaquín, y te regreso la línea; no sin antes decirles las palabras del Tío Gamboín: No me fallen, sobrinos. No me fallen…

# 5

Martes 3 de marzo del Año del Señor 2020

EL CAMBIO DEL PARADIGMA

Xiales. Los números del Chinchulín en Italia se mueven más rápido que los enamorados de Maribel Guardia. Chequen el dato: hace dos días los había dejado con 780 contagiados, y ahora rondamos los 2000… Tócate-los-cojones-Marilú… Y lo peor es que ayer detectaron en mi región a 8 infectados, de los cuales 3 en Trieste…

—¡AUXILIO! ¡Ya llegó el Chinchulín a mi ciudad! ¡Molilemos todos como zombis chinos, escupiendo babas de murciélago! —¿No te digo, pinche Juancarlitos, qué estás bien pendejo?— Interviene pronta, la Conciencia —Claro que todos moriremos algún día: será de una enfermedad, de un accidente, de vejez, es posible que moramos de un golpe, un balazo o de amor como el caguamo; puede ser que sea de hambre o simplemente porque faltarán las ganas de vivir. Tú estudiaste Filosofía, pendejete, y sabes bien que ella, la Muerte, es la única cosa segura al nacer (ni siquiera esa mamada del ‘Pienso, luego existo’). En la misma esencia de la vida está su contradicción. Y nadie la podrá evitar. Así que juguemos al ‘Hoy no me toca’, y deja de berrear como pinche histérico. —…

Okey, pero sin caer en alarmismos injustificados, las cosas están cambiando. Muchos dicen que nuestro Paradigma de vida tendrá que cambiar, es decir, el conjunto de cosas que nos dan sentido como sociedad las tendremos que pensar desde otro punto de vista: como la Economía, las relaciones laborales, la Educación y la Ecología. Incluso la religión…

Yo no sé qué cambiará. Lo que sí sé es lo que ya cambió en mi sociedad: Por ejemplo, desde al menos cien años en Occidente, eructar o echarse unas flatulencias en público era súper mal visto, y por supuesto que no lo hacíamos (Camaradas bacanales, no hablo de ustedes); pero ahora hay algo que es visto mucho peor por la sociedad, aquí, en Italia, y es ESTORNUDAR EN PÚBLICO. Incluso aunque te cubras muy bien la boca te ven como si fueran un wey del SAT.

Si estornudas por la calle a diez metros de alguien: Te miran con odio jarocho. Si estornudas por la calle a cinco metros de alguien: Te dan la vuelta y te mientan la Mother. Si estornudas por la calle a un metro de alguien: Te dan pamba con picahielos.

Antes, uno iba por la ciudad haciéndole al psicólogo, y apenas guachábamos a un pelafustán por la calle y en dos segundos ya sabíamos de qué pierna cojeaba: este está loquito, este es un malandrín, este es un tóxico de buena nalga, este es fresa y jodido, este es priista; pero ahora además somos dizque virólogos, pues creemos de reconocer por los estornudos a quien ya tiene el Chinchulín. Háganme el chingado favor…

Está café. Y lo peor, es que su Servilleta es, desde hace veinte años, alérgico al polen. Así es, soy más alérgico al polen que a la familia Fox… y pues con el pinshi cambio climático, y no haber escuchado los sabios consejos de la Niña Greta, pues el mundo se está calentando y este año vivimos un invierno bien tranqui, y pues la primavera llegó bailando cha-cha-chá mes y medio antes, y… pues se chingó la Francia: Su Servilleta, con este polen alborotado, ahora parece salamandra alérgica, estornudando y limpiándose la nariz a cada rato, y con los ojos rojos y saltones de pacheco. Así que me ven como un perfecto infectado de Chinchulín y me miran bien gacho, como zombi chino. Chale, ni con mis ex tóxicas había desatado tanto odio jarocho por estos lares… Pero por lo demás, estoy bien pinche sano y seguimos toreando al Chinchulín…

Y hasta aquí mi reporte, Joaquín, te regreso la línea. Y pues como lo dijo mi Maestro Kalimán: SERENIDAD Y PACIENCIA…

#6

Domingo 8 de marzo del Año del Señor 2020

PONERSE VARGAS LLOSA

Hace tres días estábamos con unos 2000 contagiados, y para hoy domingo ya rondamos las 5000 personas que resultan positivas al Chinchulín…

Y pues son días muy, muy raros: tratamos de seguir con nuestra vida normal, solo que no se deja. Y pues la Zona Roja está creciendo. Casi todo el Norte de Italia está paralizado y lo verdaderamente cabrón es que toda la región de Lombardía la han cerrado, no completamente, pero solo se puede entrar o salir de ella por motivo de trabajo o de salud, y nada más. Está café, es como si en México cerráramos todo un Estado, por ejemplo el edo. De Nuevo León y nadie entra y sale de él por 15 días. También Venecia: desde hoy domingo nadie entra o sale a menos que sea por motivos de trabajo o de salud. En toda Italia las escuelas, universidades y actividades públicas están prohibidas por 15 días. Tócate-los-cojones-Marilú. Esto no lo ha vivido Occidente desde hace un chingo de años…

En Trieste ya tenemos 17 casos de Chinchulín y ayer la primera muerta. Las escuelas llevan 15 días sin abrir y ayer el gobierno dijo que estaremos otros 15 días más. Todo es muy raro, porque la chamba sigue, pero por ejemplo estamos obligados a no saludar a nadie con la mano, ni de beso y a respetar una distancia mínima de un metro. Los restaurantes y bares están abiertos, pero en teoría es para cosas tranquis. Se pueden hacer entrenamientos de deportes, pero no competencias. Así que la vida sigue, pero todo muy raro…

Aquí la gente está dividida en cuatro grupos: 1) los que están súper paniqueados y saben bien que el Payaso se los cargará (no tanto por el Chinchulín, sino por sus pecados) y se encierran como cucarachas en sus casas y no encienden ni siquiera la luz (no vaya a ser que el Chinchulín los vea), 2) Los que a güevo quieren vivir como si nada pasara y le juegan al valiente yendo a fiestas y llenando los antros como si no pasara nada. 3) Los que un poquito nos paniqueamos, pero tratamos de seguir con un mínimo de actividad, y por último 4) los que Chinchulín o no Chinchulín, todo y todos de la vida y la sociedad, desde siempre y por siempre les valen tres kilos de reata lo que pasa a su alrededor, y pues no sabes qué Pedro, pinche Pablo con ellos…

En la radio, tele, internet, vecinos y amigos, desde hace tres semanas que hablamos solo del Chinchulín. Y estoy un poco cansado de frente a toda la montaña de información que tengo: a veces me despierto pensando que moriré como zombi chino (con alas de murciélago); y luego me digo: ‘tranqui, es solo un tipo de resfriado y ya’ (como con el viejo proverbio que dice: ‘Es solo la puntita…’).

Así que llegó el momento de ponerse Vargas Llosa y pedir información a los expertos. Llame el número de emergencia nacional: —Buenas… quisiera saber ¿cómo puedo reconocer si tengo el Chinchulín?… —¿Tiene fiebre alta? ¿Tos fuerte? —No. —¿Ha estado en el último mes en una de las Zonas Rojas del contagio? ¿Ha tenido contacto con una persona enferma de Coronavirus? —No. —Entonces la invitamos a que no esté CHINGANDO…

Y bueno, no me quedé tan tranquilo y utilicé mi última carta informativa y pedí una cita con mi médico general. De seguro ellos ya contaban con datos precisos de Salubridad y me ayudaría un chingo con mis dudas y miedos…

Llevaba como dos años que no veía a mi doc. Y la verdad la vi más vapuleada que nunca, yo no sé si por los chingadazos del Chinchulín o por los chingadazos de la vida, y es que estaba como ausente: tenía los ojos más saltones y pachecos de los míos y tardaba como un minuto antes de contestarme, parecía uno de esos personajes de los Simpson:

—Doctora, necesito saber, si este chingado virus es algo muy cabrón y no nos los cuentan. No quiero que me hagan de chivo (o murciélago) los tamales. —Es un virus que se desarrolló en China. —¿Neta? Fíjese que no sabía. ¿Y qué puedo hacer para no contagiarme? —Siga las instrucciones del Gobierno. —Ehmmm… okey, pero ahora estoy aquí… ¿Me puede decir usted, como médico especialista, qué tengo qué hacer para no enfermarme de Chinchulín?… —Coma frutas y verduras (true story) y lave bien todo en su casa. Ah, también se tiene que lavar las manos muchas veces al día. —¿Es neta, Doc?…

Y hasta aquí mi reporte Joaquín, te regreso la línea. Y pues ya lo saben: Todo con medida y coman frutas y verduras…

(ALV. Yo ahora saco mi botella Joe Crow (José Cuervo) y me meto unas inches ampolletas contra el Chinchulín…)

#7

Martes 10 de marzo del Año del Señor 2020

NOS CERRARON EL CHANGARRO

En Italia, los números de quien tiene Chinchulín (por favor, ya no me pregunten qué es el Chinchulín: es Coronavirus en mandarín), los números se dispararon: El domingo pasado teníamos unos 5000 casos positivos y ahora rondamos los 8000. Neta que está más feo que pegarle a Dios en Viernes Santo. Pero lo verdaderamente cabrón es que el número de muertos también se disparó. ¿Y cuál fue el motivo? La irresponsabilidad de muchos.

En la noche del sábado, el gobierno decretó cerrar la región de Lombardía (junto a otras zonas del norte, como Padua y Venecia) pasaron dos cosas de la chingada en Italia: 1) ya en la noche del sábado y todo el domingo se “escaparon”, como cucarachas, más de 20,000 personas que se regresaron en chinga a sus ciudades de origen, y 2) el grupo de los Valientes decidieron ‘festejar’ la vida, y como esos pingüinos que se ponen a correr entre los toros de Pamplona, LLENARON los bares y las playas entre el sábado y domingo (cuando ya antes había pedido el gobierno que nos quedáramos en casa). Resultado: se multiplicaron los infectados…

Hace diez días, Italia tenía las zonas verdes (sin contagios), las naranjas (con contagios, pero números bajos), y las zonas rojas (por sus números altos, de ahí partían los contagios). Hace seis días ya no existían las zonas verdes. Y desde esta noche TODA ITALIA HA SIDO DECRETADA ZONA ROJA…Tócate-los-cojones-Marilú…

Mínimo hasta el 3 de abril no podemos salir de nuestras casas (bueno, no somos China, donde te arrestan en la calle si no cumples lo que te dicen, pero tampoco nos están pidiendo nuestra opinión), y solo podemos salir por tres motivos: para ir a comprar comida, para ir a trabajar y por motivos de salud. Está cabrón… Todos nos miramos súper sacados de onda y paniqueados: digamos que muchas cosas están abiertas, pero hay que esperar a que salga la gente de los lugares, pues por ley tenemos que respetar la distancia de un metro entre personas. Es como si hubiera caído una bomba que no vemos, pero que está explotando lentamente en nuestras narices desde hace quince días…

Si en este momento quisiera echarme un lonche en el pueblito de enfrente no puedo, pues está prohibido salir de las ciudades, o tomar un avión a España o México, tampoco (a menos que viva allá). Esta mañana me levanté con ganas de gritar: ‘¡Auxilio, me tienen secuestrado! ¡No quielo molil como cucalacha!’ pero por suerte la Conciencia me acomodó dos cachetadas guajoloteras y me puso en el sendero de la Serenidad y Paciencia, como nuestro amado Kalimán nos enseñó…

Y para ponerle un moño al asunto, hoy martes me salieron dos noticias. Una buena y otra mala: La buena es que cerraron las albercas (y gimnasios) y por tres semanotas, el Chuponcito no me va a joder con sus entrenamientos súper cabrones; y la noticia mala es que los suripantos de los dentistas no cerraron, y hoy me toca mi última operación programada (ya sé que sería mejor cancelar, pero pagué una lanota, que me obligará a vender caro mi amor, aventurero, mínimo por cinco años, y pues no quisiera que a mi dentista se lo cargara el Payaso con esta chingadera del Chinchulín y mi hocico se quedara bailando con la más fea)…

Así que si no regreso del Sacamuelas aquí les dejo mis últimos deseos: Si no salgo de esta, es mi pedido que busquen a la tal Sarita para que organice mi funeral. Sí, okay, ya sé que se pasó de rosca con su papá, El Príncipe de la Canción, y también con sus hermanos. Pero la neta es que me gustaría que ella organizara mi despedida más o menos igual: es decir que me los tuviera como calzón de piruja (para arriba y para abajo) entre Trieste, CDMX y el lago de Bled (Eslovenia): “Que el funeral del Charly ahora es en Trieste… no, es en el Lago de Bled”… y todos para allá… “no, en realidad lo están velando en el DeFectuoso”…. Y entre desmadre y desmadre de un lugar a otro, todo acompañado por la música de los Temerarios y de los North Tigers, con botellas de Joe Crow y hamburguesas a granel. He dicho…

Bueno, hasta aquí mi reporte, Joaquín. Y como dijo el Oso Yogi Berra: Esto no se acaba hasta que se acaba… gulp…

#8

Jueves 12 de marzo del Año del Señor 2020

EL MARIACHI CALLÓ (y cayó)

Los números de contagiados de Chinchulin en Italia siguen creciendo. Y seguimos exportando por el mundo esta chingadera. Hasta se han dado casos de contagiados en China por… ¡Italianis! (o asiáticos que vivían en Italia). Y ahora los chinos nos empiezan a ver como perros sarnosos, HÁGANME-EL-CHINGADO-FAVOR… (Me cae que un día las Naciones Unidas les tendrán que pasar la factura a esos inches chinos por sus calditos de murciélago y otras mamadas que comen, pero que nadie puede criticar porque la ‘Tradición de los Pueblos’ es más pura e inviolable que la Virgen María… pero no me desvío; mientras, ahí se ven y se lo lavan, inches chinos, que un día regreso a hacer cuentas con ustedes…)

Aquí nos vamos a dormir con el Yesus en la boca, pues apenas despertamos, amanecemos con un nuevo decreto del gobierno italiano de Giuseppe Conte. Un día decreta leyes para cerrar unas cosas y a la mañana siguiente hay nuevas (y más fuertes) reglas que seguir. Es buena persona, capaz y lo hace por nuestro bien, pero ese inche Conte tiene la mano cargadita, y con sus decretos es más rápido que el pistolero Billy the Kid. A ver con qué Domingo Siete nos sale mañana…

En el boletín anterior les había dicho que muchas cosas en Italia habían cerrado, pero otras seguían funcionando. El problema es que desde hace tres días todo el país es ZONA ROJA y mucha gente sigue a güevo queriendo vivir normal, valiéndole tres kilos de reata todas las prohibiciones. Así que el día de ayer cerraron los restaurantes, bares, antros, y los negocios que no son considerados de primera necesidad. Se puede salir a la calle con un certificado donde dices a dónde vas (o al súper, o al hospital o al trabajo), pero si ven que estás en otra zona de donde ya has escrito: HAY TABLA (multa o zape, por listillo). Tócate-los-cojones-Marilú. Yo hoy salí al súper de mi colonia (Roiano, que es uno de los barrios más llenos de vida de Trieste) y a las 11 de la mañana no había nadie por las calles (bueno, uno que otro zombi, como yo comprenderé), pero todo vacío. Parecían esas calles que en cada 1 de Enero están desiertas por la mañana, pues toda la banda está bien cruda y hasta el 2 van agarrando color. Bueno, mi sueño siempre había sido el de no ver tantos feos por las calles, pero ahora está cabrein…

En Trieste, los contagiados siguen aumentando y pasamos a 116 con 3 muertes. En lo personal, yo me siento como un pinche perro acorralado: todas mis actividades, todo mi mundo, desde hace 15 días está cambiando, se detiene, y lo peor es que es muy raro esto. Nadie nos había preparado (en las películas de zombis, pues se veía claro o que te echabas a correr o que les rompías su madre, y pues ya saben cómo son los gringos con su pinche imaginación apocalíptica, ¿pero esto? Es como si el Gran Reloj se hubiera detenido y el final no será de gritos o correderas, sino de silencio…

Hace 15 días realizaba todas mis actividades. Por motivo de trabajo, mi Adelita Báltica está chambeando en Alemania, así que este desmadre lo vivimos a la distancia. Luego, empezaron a cancelar mis servicios fotográficos pues las iglesias están cerradas. Luego decidí suspender mis dos cursos de español; luego me cerraron la alberca, luego ya no dejaban circular, pero yo, por mi trabajo como educador (tipo trabajador social) tenía que seguir moviéndome por la ciudad, hasta ayer, que cerraron casi todos los servicios y actividades por ley. Ahora, y mínimo por un mes, estoy en un subsidio de paro laboral y pues ta’ cabrein…me tocará vender caro mi amor, aventurero (ya me estoy organizando en Tinder, y mi nombre de farándula será: ELBIS, “Pero Elvis se escribe con la Uve…” Me diría una guardiana de la ortografía; “Pero Elbizcocho se escribe con Be. Y si no compra, no mallugue…”).

Y hasta aquí mi reporte Joaquín, te regreso la línea. Y como dijo el Filósofo de Güemes: ‘Ni modos, algunas veces se pierde, y en otras, se deja solo de ganar…”

(p.d. A algunos les parece de pésimo gusto que mezcle desmadre con un tema tan dramático como es la pandemia del Coronavirus. Y no los culpo. Cada quien se acomoda la información del tema como le apetezca. Pero rueguen, porque hasta el último de mis post haya algo de chusco, pues el día que no sea así, neta, será porque ya ni correr nos servirá. La ironía es el pedacito de cielo azul que siempre nos queda en un día nublado… Buenas vibras a tod@s…)

# 9

Lunes 16 de marzo del Año del Señor 2020

EL RESCATE EN LA FRONTERA

Xiales. No obstante nuestra HEROICA cuarentena, a Italia la siguen tratando como el perro sarnoso de Chinchulín (y es que los números de contagiados y muertos siguen creciendo). Ahora el problema es que toda Europa está cerrando sus vuelos, aeropuertos y FRONTERAS, sobre todo con nosotros. Hasta ahora las mercancías más o menos pasaban, pero hace dos días Austria y Eslovenia cerraron también a ellas sus fronteras con Italia…

Aunque no le gusta salir en el Feisbuk, lo siento, pero en esta patoaventura voy a tener que hablar de mi Adelita Báltica, pues lo que me pasó ayer, tiene qué ver con ella…

Resulta que la creatura (es decir ella), estaba trabajando en Alemania desde hace diez días (en nuestra ciudad todavía no había cuarentena y el gobierno alemán hasta el último momento decía que todo era muy tranqui allá, y que los únicos sarnosos eran los italianis). Por el clima pesado que crecía en Italia, yo mismo la motivé de ir, total, eran pocos días y pensábamos que era el pasaje de una zona segura (Trieste) a otra tranqui (Baviera)…

Al dia siguiente de que se fue, nos cayó la Justicia Divina y Cuarentena Obligatoria a Todos los Italianis por fiesteros y desmadrosos. El Chinchulín era amo y señor de nuestras vidas. Así que los primeros días del ‘arresto domiciliario’ lo pasamos en países diferentes…

Lo cabrón se dio a su regreso, pues Europa está enloqueciendo y cambiando de un día a otro, hasta la Niurka se queda pendeja a su lado. Y así, cuando mi Adelita Báltica trató de anticipar su vuelo a Trieste, se dio cuenta que todos los vuelos para Italia estaban desapareciendo a la velocidad de las botellas de Felipe Calderón: ¡FUM! Desaparecían los vuelos de las pantallas. Logró conseguir el ÚLTIMO vuelo de Múnich para Trieste el sábado 14 a las 10:00. Peeero las 8:00 de la mañana, las autoridades italianas, por su pinche situación en todo el país cerraron el aeropuerto de Trieste a tiempo indeterminado. Tócate-los-cojones-Marilú…

Al día siguiente, mi Adelita Báltica y su compañera de trabajo (una rusa y que también vive en Trieste) obtuvieron un vuelo de Múnich a Frankfort y luego a Lubiana, Eslovenia (pa’ que se den cuenta, es como ir a Acapulco desde la Ciudad de México, pasando por Monterrey). Como era un pinche domingo de Coronavirus pues no había trasporte: Okay, Llegaron a Lubiana ¿Pero de ahí a Trieste? ¿cómo chingados le hacían?…

Neta que yo estoy hablando de algo que hasta hace unos días era algo muy tranquilo hacer. Vivo en una ciudad italiana que en quince minutos ya estamos en la frontera con Eslovenia y a poco más de una hora, en su capital. He cruzado esta frontera mil veces. Estoy hablando de un país tres veces más chico de Ecatepec, pero en estos tiempos del Chinchulín, cualquier pendejada es como escalar el Everest…

Bueno, ahí tienen a las heroínas llegando el domingo por la mañana al aeropuerto de Lubiana y de ahí conseguir en internet un taxi pirata y que resultó ser ruso (vaya, vaya con esos pinches rusos que son como los de Sinaloa: están por todos lados). Y el tal pirata que por una lanota las llevó a la frontera entre Italia y Eslovenia, peeeero como la frontera está CERRADA, el chofi pirata ruso, sepa qué más pinches culpas cargaba, y total que me las descarga de la parte Eslovena y luego se regresa a la capital eslovena como cucaracha asustada. Háganme el chingado favor: un pollero ruso que en Eslovenia mueve a la frontera una Alemana y rusa…

Y bueno, ahí tenemos a las dos clandestinas en la frontera. A tan sólo 15 minutos de Trieste, pero con la pinche cuarentena. Además aquí no existe Uber. Así que me tocó organizar el recate, ni pedo: si Dios quiere que muera o me arresten por pollero, pues tal vez ese es mi destino como mexicano, ¿a poco no?…

Llamé por phone a la Policía de la Frontera de Trieste para explicar mi caso y preguntar lo que podía hacer:

—Mire, mi estimado, su mujer tiene derecho de entrar en Italia. Son los demás ojetes que no nos dejan entra en sus países. Así que debe tomar un taxi esloveno que las cruce a Trieste.

—Ya lo intentaron, pero los taxistas eslovenos se niegan, pues tienen miedo de que no los hagan entrar de nuevo en Eslovenia.

—Entonces que crucen a pie la frontera (true story). Y luego llama un taxi en Italia.

—Ya lo intentaron, pero NO HAY TAXIS EN LA FRONTERA, y si llaman uno desde Trieste piden una lanota injusta e imposible… ¿Puedo ir en coche por sus huesos?…

—Pues no sé qué decirle. Su caso es único en el mundo: estamos en cuarentena, y un mexicano va a la frontera entre Italia y Eslovenia a recuperar a una alemana y a una rusa. Parece chiste… escriba en su certificado: ‘motivos internacionales de fuerza mayor’…

Me lancé tendido como bandido en el coche. Neta, se los juro, las calles y avenidas estaban súper vacías. Sólo ambulancias, y camiones del ejército vi en mi camino. Estaba bien paniqueado, hasta que la Conciencia se casó y me despabiló. Entonces recorrí los quince kilómetros que separan mi casa de la frontera. Me sentía como un delincuente en una película de espías internacionales. Tres kilómetros antes de llegar a la frontera, una patrulla me paró:

—¿Adónde tan campirano, mi estimado? ¿No sabe que no se puede circular?— Me dijo el Guardián del Orden.

—Ahí, tras lómita, jefe, a rescatar a mi Adelita Báltica y que no se me quede vagando eternamente en media Europa.— Luego le expliqué qué Pedro, pinche Pablo con nuestra situación, le platiqué de la llamada que hice a la Policía de Frontera, y le enseñé mi certificado. El poli (true story) me dijo:

—Ah, mi buen. Todo el mundo estaría tan feliz de que a la propia mujer no la dejaran regresar a la casa, y usted no entiende y va por ella. Bueno, allá usted. Y me echó mi bendición…

Quería llegar a la frontera en coche, pero era un desmadre porque como estaba cerrada, había una súper cola de trailers rumanos y húngaros. Así que caminé hasta las casetas italianas de control y llamé a mis prófugas para que pudieran atravesar caminando desde Eslovenia la frontera. Me sentía en una pinche peli de espionaje, ahí, con intercambios de espías rusas y alemanas. Y sí, a la mitad nos encontramos y las ayudé en chinga con las maletas y nos fuimos disparados al coche y luego a Trieste. Un mexicano que rescata en la frontera una rusa y alemana. Ándese paseando. Ya me sentía un pollero internacional. Me faltaba solo un buen sombrero, mis bototas, un drink de Joe Crow y buen corrido norteño. ¿A poco no?…

Desde lo alto, entramos a la ciudad circundada de mar. La rusa gritó emocionada, diciendo que aunque no era italiana, jamás como ahora estaba tan feliz de regresar a Trieste. Y sí, la ciudad se veía hermosa en ese día…

Frontera italiana con Eslovenia 15.03.2020

(p.d. la foto es de la mentada frontera. Los carriles vacíos son los que vienen de Eslovenia a Italia (o sea, nadie quiere), y en la otra parte estoy con con los chofis rumanos y húngaros mientras esperan de poder dejar Italia. Xiales…)

#10

Jueves 19 de marzo del Año del Señor 2020

¿QUÉ SÉ Y QUÉ NO SÉ SOBRE EL CHINCHULÍN?

Como todos ya somos expertos en virología, control de riesgos de enfermedades, técnicos de la Oms, sabelotodos de control de masas, y demás linduras sobre el rey del momento, me permito hablar hoy, de solo unas cosas que para mí ahora son claras sobre el mentado Coronavirus:

LO QUE MATA. Tenemos mil datos sobre si ataca a los viejitos, los enfermos o estas o aquellas personas. Yo he leído de todo y aquí me callo porque no soy un experto. Lo que sí sé es que el Coronavirus MATA EL SISTEMA DE SALUD de cada país. Así de fácil. Dejémonos de jaladas que si es o no una influenza, que si hay otras enfermedades más mortales o no, que a nosotros no nos pasará nada. Pero no es así. Ahí les va el ejemplo con manzanitas: si lo comparamos con la influenza, el Coronavirus se propaga con más fuerza y velocidad. Okay, muchos no sabrán que lo tienen y otros tendrán una especie de gripa con tos, pero el 20% de los enfermos necesitarán de curas en el hospital, y un 3% de terapia intensiva. Los enfermos de influenza (incluso los que mueren) necesitan de curas en un hospital de unos tres días, los de Coronavirus de TRES SEMANAS… Si se enferman miles al mismo tiempo, ningún Sistema de Salud podrá con el chingadazo…

Quien dice: ‘Será como un resfriado y no hay que ser histéricos’, no es así. Tal vez para ti, pero esta pandemia no será ganada por individuos, sino por sociedades. Poco a poco los hospitales dedicarán todas sus curas, energías, médicos, enfermeras, para enfrentar la catástrofe; y tú, aunque estés bien y no te dé nada, sabrás que no te puedes enfermar o ser curado de otras cosas porque todos los hospitales emplearán sus energías en esta crisis…

EL CORONAVIRUS MATA LA ECONOMÍA. Ahora, me encantan, como buen escritor que soy, las tesis de complot internacionales. Que si los gringos le querían romper su madre a los chinos; que si hay un proyecto mundial de recesión, que si ahora va el tiro entre rusos y árabes por el petrolio, y bueno, ya ni sigo. Decir: a mí no me va a pasar, mi país es sólido, nosotros somos lo máximo, es una pendejada: llevamos más de treinta años creando una economía global, y si el mercado chino y europeo empiezan a pararse, pues algo va a pasar, complots o no, con el resto de los países: por favor ya no digan: ‘pues yo como mexicano’, okay, pero muchos de nuestros servicios, actividades y productos tienen qué ver con otros países y otros compradores y /o vendedores. Y pues si ellos se detienen, de seguro tú no podrás correr…

Nunca he visto nada parecido. Aquí les hablo de cosas reales. Italia, la octava economía mundial, no está paralizada, pero sí sentimos, y muy claro, como desaceleró cabrón…

ITALIA ¿POR QUÉ TANTOS CONTAGIADOS Y MUERTOS? Al principio se creía que aquí el virus se había desarrollado en modo diferente. Eso nos lo dirán los expertos con seguridad cuando lo descubran. Lo que sí es un hecho es que las matemáticas y la lógica aquí chocaron: ¿Cómo era posible que hace unas semanas Alemania tuviera solo algunas decenas de infectados mientras que Italia ya miles, si el primer contagiado de Coronavirus en Europa se dio en Alemania? Ah, pues muy fácil: porque Italia fue el primer país en TODA EUROPA que hizo pruebas y búsquedas de contagiados en masa. Y pues ya lo saben: el que busca encuentra. Y mientras en Italia se dispararon los números los demás países dijeron: aquí no pasa nada, y pues es solo cuestión de tiempo para que explote sus bombas de salud pública…

ITALIA ES UN HUSO HORARIO. Como fue el primer país occidental donde explotó esta pandemia, ahora Italia es un laboratorio. Pero no quiero que la piensen en modo físico, con distancia, no quiero que digan: están allá, a 10 mil kilómetros y nada nos puede pasar en el continente americano. No. Es un error. ¿Se acuerdan cuando ven en la tele los festejos de cada Año Nuevo? Primero ven como se festeja en Sidney, luego en Berlín y siete horas después se festeja del otro lado. Pues así tienen que ver a Italia: como otro tiempo, otro horario anterior QUE ME LLEGARÁ. Es así de fácil: lo que vivimos aquí son tres semanas antes de lo que muchos lugares en el mundo van a vivir. Así que a organizarse…

INDIVIDUO / GOBIERNO. Veo que muchos ya se preparan y toman medidas higiénicas o de estar lo menos posible en lugares públicos, y está perfecto. Pero desgraciadamente no sirve mucho si lo hacen unos cuantos (este virus es muy agresivo y se trasmite a una velocidad increíble). Tiene que ser una medida del Gobierno. Y el gobierno tiene que tener las ideas claras. Pero también la gente debe apoyar (dentro de una lógica y un límite) lo que cada gobierno propone. Repito, esta enfermedad no es para que la luchen los individuos, sino las sociedades. Si la polarización es radical, si de todos los lados hay solo quejas y culpas; lo siento, pero tendrán un problema muy, pero muy cabrón…

BERGAMO… Ayer murieron 475 personas en Italia por el coronavirus, ni siquiera China ha tenido tantos en un solo día. La mayor parte de esos muertos fueron en la ciudad de Bérgamo, en el norte de Italia. Les hablo de una ciudad industrial rica y poderosa de Italia. Ahí los hospitales están súper llenos y los doctores, enfermeras y personal clínico viven desde hace días con turnos de trabajo de doce horas. Muchos de ellos ya han sido infectados… Los periódicos han publicado páginas enteras con todos los muertos de ayer. Muertos que la ciudad ya ni siquiera tiene espacio para enterrar o incinerar. El gobierno de la ciudad ha pedido ayuda a otras ciudades para enterrar / incinerar a sus muertos. Y ver la imagen (que les dejo aquí) de los camiones militares que en la noche se llevan los cuerpos es algo muy, muy cabrón.

Hace un mes nuestras vidas en Italia eran normales: el trabajo, la familia, los viajes, las compras, etcétera. Muchos de los que vivían esa normalidad, en un chasquido han muerto y ni siquiera podrán ser enterrados en su ciudad. Tampoco sus familiares podrán acompañarlos en su funeral. Muchos murieron sin entender qué carajos pasó. Y hoy escribo por / para ellos. Tratando de dar causas a este sinsentido que vivimos desde días, tratando de decir que nos duelen un chingo sus muertes… Forza BERGAMO!!

#11

Sábado 21 de marzo del Año del Señor 2020

Y LLEGÓ LA PRIMAVERA

Aquí siguen pasando cosas muy raras y difíciles. Algunas chuscas. Aquí se canta el himno y las canciones de la vida con el corazón en la mano. Aquí desde los balcones aplaudimos a los médicos y enfermeras. Aquí ir a comprar comida es un acto de resistencia. Aquí lloramos a los muertos que siguen aumentando cada día. Tengo mil cosas que contarles, pero será para la próxima ¿por qué? Porque hoy es primavera y les dejo esta joya que traduje de la siciliana Irene Vella:

LA PRIMAVERA NO LO SABÍA

“Era el 11 de marzo, las calles estaban vacías, las tiendas cerradas, la gente no salía más.

Pero la primavera no lo sabía.

Y las flores continuaron a florecer y el sol a resplandecer y regresaron las golondrinas y el cielo se pintaba de rosa y azul.

Por la mañana se amasaba el pan y se metían en el horno los pasteles.

Anochecía siempre más tarde y por la mañana las luces entraban temprano desde las ventanas entreabiertas.

Era el 11 de marzo 2020 y los chicos estudiaban conectados a Gsuite, y por la tarde la imperdible cita para jugar cartas.

Fue el año en que se podía salir solo para las compras, después cerraron todo, también las oficinas.

El ejército empezó a controlar las salidas y las fronteras porque no había más lugares en los hospitales y la gente se enfermaba, pero la primavera no lo sabía y las gemas continuaron a salir.

Era el 11 de marzo del 2020 y a todos los pusieron en cuarentena obligatoria. Los abuelos, las familias, los jóvenes.

Entonces el miedo fue real y los días parecían iguales, pero la primavera no lo sabía y las rosas volvieron a florecer.

Se descubrió el placer de comer todos juntos, de escribir dejando libre la imaginación, de leer volando con la fantasía, hubo quien aprendió un nuevo idioma, quien se puso a estudiar y quien presentó el último examen que le faltaba de la carrera, quien aprendió a amar de verdad separado de la vida, quien dejó de aceptar la ignorancia, quien cerró su oficina y abrió un comedor con ocho lugares, quien dejó a su chica para gritar al mundo su amor por el mejor amigo, hubo quien se volvió médico para ayudar a todo aquel que tuviera necesidad, fue el año en que se entendió la importancia de la salud y de las personas importantes, el año en que el mundo pareció detenerse, y en que la economía cayó.

Pero la primavera no lo sabía y las flores dejaron espacio a los frutos, y luego llegó el día de la liberación, vimos en la tele al presidente en cadena nacional decir que la emergencia había terminado, y que el virus había sido derrotado, y que los italianos, unidos, habían ganado.

Y entonces salimos a las calles, con las lágrimas en los ojos, sin mascarillas y guantes, abrazando a nuestro vecino como si fuera un hermano.

Y fue entonces que llegó el verano porque la primavera no lo sabía y había continuado a ser, no obstante todo, no obstante el virus, no obstante el miedo, No obstante la muerte, porque la primavera no los sabía y enseñó a todos la fuerza de la vida…”

Irene Vella. (Sicilia)

(Les juro que regresaré con mis bromas y mis chistes en el próximo capítulo, pero hoy, déjenme llorar un poquito en esta primavera particular…)

#12

Martes 24 de marzo del Año del Señor 2020

UN DÍA A LA CHAPO GUZMÁN

Las cifras de los positivos, de los enfermos, de los hospitalizados y de los muertos en Italia crece tan rápido, que hoy no se las doy (las cifras) y solo digo, como decía la santa de mi jefecita, cuando desesperada, yo iba ya por mi carril: ‘Total, estoy pintado y hagan lo que se les da su chingada gana…’ Ahora es inútil hablar de más de 50 mil positivos de Chinchulín, porque se ha descubierto que HAY UN MAR DE GENTE por toda Italia con los síntomas del Coronavirus, pero que no les hacen la prueba para detectar si están contagiados o no. Algunos hablan de multiplicar por dos o cuatro y hasta diez esa cifra… Ta’ cabrein…

Ayer, Billy the Kid Conte (el Jefe de Gobierno más rápido en disparar decretos), dispuso que la cuarentena se vuelva más rígida: estaban abiertas muchas fábricas y las cerró; solo pueden salir a trabajar las personas que están en la lista de actividades esenciales (sentí, bien gacho, pues descubrí que ninguna de mis actividades sirve para un carajo en la sociedad). También se podía correr, siempre y cuando se hiciera en zonas abiertas y no muy transitadas de personas, peeeeero sucedió que muchos suripantos, en su perra vida habían estado interesados en hacer ejercicio y pues los runners (y los que se hacían pendejos caminando) se multiplicaron como conejos en la pradera; y pues ahora ya tampoco nos dejan correr. Así que en esta cuarentena puedes salir (en tu zona, no por la ciudad) para comprar comida, para sacar al firuláis, para ir a una farmacia, para ir a trabajar (los pocos trabajos que quedan), o de plano para ir al hospital pues el Payaso ya te espera para checarte…

Así que hoy, les contaré como es la vida de un Chapito en Trieste, Italia: La primera semana de reclusión era como esas fiestas de piyamadas, donde todos echan desmadre y se van a dormir tarde y que qué chinguetas y divertido el nuevo cambio, y nos levantábamos como si estuviéramos en Playa del Carmen echando la güeva, y comiendo y chupando como cerdos, peeero, cuando pasan las semanas y corren voces de que no quitarán la cuarentena hasta mediados de abril o incluso mayo, no, pos ahí se te aparece la Abuela del Danone y hay que bajar el ritmo al desmadre…

Así que ahora, aunque no tengamos que ir a la chamba, ponemos el despertador. Escuchamos las noticias en la radio (nada más para ir tentando el agua a los camotes y ver de qué lado nos llegará el chingadazo de Chinchulín). Luego ejercicio en casa: estirar piernas y brazos para no terminar moviéndote como manatí, un poco de pesas y saltitos como si corrieras: hagan de cuenta a la Rambo cuando estaba preso con los vietnamitas. Mi Adelita Báltica se entrena con su grupo del gym por Skype, y me invitó a sus entrenamientos Fit, pero además de que se ven bien cotorras, la entrenadora tiene un papagayo (true story) que canta más culero que Chayanne y pues me pone nervioso y paso sin ver…

Por la mañana he decidido aprender una cosa, y por la tarde otra. Unos tutorial ahí de 15 minutos, nomás pa’ despertar la pinche mente y que no se engarrote más de lo que ya estaba desde hace un buen. Bueno, pues esta mañana aprendí a hacer las mascarillas sanitarias. Ándese paseando, como lo oyen: entre colchitas sanitarias para perros y elásticos para calzones gasté 5 Euros y tengo material para 60 mascarillas (y es que aquí, o ya no hay o cuestan como las nachas de Shakira). Las primeras que hice me salieron bien culeras (pero tengo sólo que agarrar mano). Mi Adelita me dijo que parezco atracador de trenes de los dorados de Pancho Villa, y no sabe que en realidad me aduló, es mi lucha contra el chingado Chinchulín… pero pinches chinos, digo yo, ¿no podían hervir bien su chingado caldo de murciélago?…

Luego, ya que tengo mascarilla y guantes puestos, llega la hora de tirar la basura y hacer las compras de la comida. Antes, en la Otra Vida, uno hacía estas dos actividades casi alucinándolas: siempre de malas y de carreras, para escapar en chinga a otro lugar. Ahora, como son las únicas cosas que nos dejan hacer los carceleros, pues hasta salgo bien pinshi emocionado a tirar mi bolsa de basura, casi al ritmo de cha-cha-chá; y en las compras me hago pendejo haciendo el camino más largo, nomás para pajarear un ratito más afuera…

Por las calles de mi barrio se ven dos grupos: los paniqueados y los tranquis. Y a veces somos de un o de otro grupo. Están esos que te ven como si fueras un perro sarnoso y te esquivan bien pinches locos, y pues a mí, mejor, pues siempre en mi vida he esquivado los feos, y ahora si son además pendejos o histéricos, pues les dejo dar la vuelta con mucho gusto. Pero también hay gente bien alivianada, gente que te mira a los ojos (la única parte libre de nuestro cuerpo) y nos saludamos o sonriendo o diciendo ‘buenos días’ como se usa en los pueblitos. A veces veo que algún papá hace las compras con su hija y ponen un par de dibujos en la calle que ella dibujó y con la petición: “Quédense en casa”. Se están multiplicando por todos lados los dibujos y las frases que dicen “Andrà tutto bene”. Saldrá todo bien. Nos repetimos, decenas de veces, esa frase al teléfono y desde los balcones…

Por las calles ahora vemos colas en las verdulerías, carnicerías y tiendas de abarrote, y no porque falten las cosas, sino porque ahora tienes que tener un metro de distancia de los demás y pues hay que respetar. El verdulero de mi barrio, quien es un gran viajero del mundo, finalmente vive algo muy chinguetas: puso tres X en su negocio y dirige el tráfico de los clientes como si estuviera en un aeropuerto internacional. Estoy seguro que dentro de poco nos va a pasar báscula y pedir visas…

Por las calles todos van con guantes y mascarillas, y yo, que finalmente hice la mía salgo bien contento con la mía. Descubro que ahora pasa lo mismo que antes: la sociedad estaba dividida entre los que tienen carrazos de lujo, los que tienen coches de godínez, y los que tienen chingaderas o carcachas. Bien, pues ahora pasa eso con las mascarillas: van los güeros muy acá con sus mascarillas médicas para resistir un ataque marciano, van los que tienen una mascarilla normal, y van los que tienen sus chingaderas de mascarillas modelo Fiat Panda como yo comprenderé. Pero no importa, así va la vida: hasta el look con el Chinchulín cambia…

Los días pares se come sano y no se chupa para no engordar en el encierro, y los impares se pueden comer las chingaderas que uno quiera y chupar. Y por esto un día estoy con el bajón anímico y otros bien pinche feliz. Imaginen en qué día es…

Ahora comunicamos casi al 100% desde la casa con internet. Muchas cosas que compramos, algunos trabajos pendientes, muchos de nosotros trabajaremos con videoconferencia y luego están las noticias y los chismes del Feisbuk. También Nesfliss nos acompaña muy seguido. El viernes pasado hicimos el primer aperitivo de grupo por video: compas de Trieste nos ‘reunimos’ para chupar y brindar a la vida en el año del Chinchulín. Era muy raro, porque todos vivimos muy cerca, pero ahora es imposible vernos. En los primeros minutos ahí estábamos sacados de onda, pero luego chupando nos relajamos. El alcohol ajusta todo… pero pinches chinos, digo yo, ¿no podían hervir bien su chingado caldo de murciélago?…

Y bueno, se hacen algunas chambitas en la casa (me llaman el Manitas de oro), trato de escribir, pero no es fácil concentrarse. Y pues luego está toda la vida en los balcones. Es bien chistoso, porque casi todas las casas en Italia tienen balcones, pero casi nadie los usaba, y pues ahora que estamos como leones enjaulados, ahí estamos a todas horas. Me hice ya amigo de tres ruquitas vecinas y pues cotorreamos desde los balcones. Una de ellas escucha cada domingo y desde hace años, solo canciones de Rocío Dúrcal (true story); otra de ellas es bien chismosilla y apenas ve a alguien abajo caminando a hacer las compras, me platica los pormenores del susodicho: “Pobrecito. Fulanito tiene una ‘Querida’ en la otra parte de la ciudad, y ahora se está volviendo loco pues no puede moverse…”. “Fíjese nada más (le digo), este chingado Coronavirus nos matará de un o de otro modo, ¿No cree, comadrita?” La otra ruquita le encanta el póker (nos platica que cada viernes se juntaba con sus amiguitas para jugarle a las cartas) y en cada frase que dice, mete el verbo ‘Apostar’: “apuesto que nos van a tener en cuarentena por dos meses más”, “apuesto que se va acabar la comida rápido”, “apuesto que al vecino del quinto piso va a ser el primero que le dé el corona en el edificio.” Y así, tengo tres amiguitas nuevas de más de setenta años: La Rocío Dúrcal, La Chismosilla y la Pokerista…

Ahora la vida en los balcones tiene tres momentos que van y vienen: Están los bien Pinches Locos y agresivos, que apenas y ven a alguien caminando por las calles, le gritan de todo, como si fueran asesinos. Y lo hacen sin saber si esa gente va al súper, o tiene un problema y va al hospital, o simplemente va a trabajar (aún quedan trabajos activos). Los Tranquis, que ni quitan o dan (como las flores en la montaña) y no te das cuentas de ellos nunca. Y por último los Poetas del Balcón, esos que se inventan mil cosas y están viviendo una nueva vida de resistencia en ellos.

El viernes pasado, vivimos con mis ruquitas (y otros vecinos) una cosa muy bonita. Por primera vez en la historia italiana, las radios (nacionales y locales) se unieron y en cadena nacional a las 11:00 tocaron cuatro rolas. Todas al mismo tiempo y en el mismo orden: primero el Himno Nacional, luego Azzurro, la Canzone del sole, y Nel blu, dipinto di blu; y que son canciones súper famosas y únicas para los italianos. Yo saqué mi estéreo al balcón y subí el volumen bien cañón (hasta desperté al pachequito de mi vecino de arriba) y con mis ruquitas nos pusimos a cantar, y fue la primera vez que bailé sin estar borracho (milagro del Chinchulín).

Y bueno, hasta aquí mi reporte Joaquín, te regreso la línea, y por favor te lo lavas, que es parte de la contingencia sanitaria. Todo con medida y coman frutas y verduras…

#13

Sábado 28 de marzo del Año del Señor 2020

LO QUE SIRVE Y LO QUE VALE GORRO

Pues sí, gente, estamos de lleno con el Chinchulín por todo el mundo. Primero, era una chingadera china que nadie entendía y que estaba muy lejos. Todos nos dimos la vuelta y seguir con nuestras vidas. Luego, le tocó a Italia, y aunque muchos se pusieron pálidos pues es parte del corazón europeo y sitio importante mundial, muuuchos dijeron: “Pues qué mal pedo con los italianis, pero es estu…pendo”. Y siguieron como si nada con sus chambas y antros. Los germanos y los franchutes veían desde lo alto a los italianis, diciendo que era porque tenían un Sistema de Salud de la chingada, que porque los italianis eran cochinos (pinches franchutes, tengan un poquito de madre cuando digan pendejadas), que porque los italianis no se organizaron muy chinguetas, como ellos lo hacían. ¿Y ahora?… Calladitos se ven más bonitos. Se dieron cuenta que esto no es una gripa, que es algo muy cabrón de evitar, y que está del carajo combatir. Los españoles lo veían como una cosa italiana que no los iba a golpear así. Y ahora con horror, vemos que los españoles viven de lleno este drama (abrazo fuerte a mis camaradas españoles, pues sé que esto es algo muy, pero muy cabrón. Sé que estos muertos duelen un chingo porque no sabemos muy bien qué carajos pasa).

Ahora en el mundo todos tenemos una tarea. Pero como hay responsabilidades diferentes primero hablo de los MANDATARIOS y luego hablo de los CIUDADANOS. A los MANDATARIOS en el mundo, yo, con el desmadre del Chinchulín, ya los dividí en:

Los BOCONES y los HUMANOS. Los Bocones son como el Copete de Ardilla (el Trumpitas de Falopio). Esos que dicen pendejadas valiéndoles tres kilos de reata la realidad y lo que dice la Oms, sus asesores médicos y lo que ya pasa en otros países. Como esos cariocas a la Bolsón-aro, que no son más pendejos, nomás porque Dios no se quiso manchar con ellos; y que niegan la evidencia. Pienso al Boris Johnson y su ceguera ridícula al creer que porque Inglaterra ya no está en la Unión Europea, va a estar en otro universo perfecto. En esta crisis también está López Obrador en el grupo de los Bocones, porque está perdiendo un chingo de tiempo en esas pendejas mañaneras a decir y decir que no pasará nada, y, aunque México ya está en la famosa Fase 2, sirve de muy poco si el mandatario HACE TODO LO CONTRARIO de un protocolo de seguridad: Sigue impulsando que la gente salga a trabajar, sigue impulsando que la gente vaya a los restaurantes, sigue con su besadero y abrazadero para decir: ‘Ustedes lávense en casa las manos con la Susana Distancia, y yo hago lo que se me da la rechingada gana’. Obviamente los bocones pueden cambiar y ponerse las pilas, y recuperar lo perdido. Ya lo dijo la Mercedes Sosa: Cambia, todo cambia…

Los Mandatarios Humanos son los que desde el primer momento se pusieron vergas y la capa de Superman. Así de fácil. Los que están preocupados porque su gente no pierda el trabajo, pero para no perder el trabajo, primero NO TENGO QUE PERDER LA VIDA. Esos que pidieron y ESCUCHARON a sus asesores médicos. Esos que escucharon a la Oms, esos que tuvieron un poco de visión universal y que si saben que si estamos invadidos de productos chinos desde años, nos podíamos contagiar de otra chingadera china. En fin, esos mandatarios que se dieron cuenta que estaba llegando una ola de 40 metros y que no les quedaba otra que enfrentarla y romperse la madre. Esos mandatarios que no escondieron las cifras y que no se pelearon con las matemáticas (Sospechosismo: cuando China tenía miles y miles de contagiados, India (su vecino), decía de tener solo ¡¡16 contagiados!! Háganme el chingado favor, y ahora sus hospitales están llenos de enfermos y el toque de queda es uno de los más perros del mundo. Algo similar comienza en México: si en California tienen más de 2000 contagiados y en la zona de Tijuana hay solo 10… pues ustedes dirán… Pero lo digo claro: o no hacen pruebas a los que ya presentan síntomas, o esconden las cifras; y no importa que pongan que la gente morirá de otra cosa: los hospitales reventarán)…

Señores mandatarios: aquí nada tiene qué ver si nos caen bien o mal. Esto no tiene nada qué ver con qué si un país es más inmune o no de otro, tampoco tiene qué ver con el número de hospitales que tienen. El problema es que NO SE PUEDEN ENFERMAR TODOS AL MISMO TIEMPO, métanselo en sus cabezas. La única posibilidad es de hacer una cuarentena SERIA, descubrir los positivos, y además de curarlos, EVITAR que entren en contacto con los sanos. Protejan. Cuenten. Curen. Separen…

¿Qué quiero decir cuándo hablo de Mandatarios Humanos? Yo, por ejemplo, lo veo con el de Italia, Giuseppe Conte. Claro que cometió errores, claro que pudo haber hecho más, pero está aprendiendo de sus errores y para mí, ahora es un guía. El día que anunció nuevas medidas más severas en la cuarentena, obligándonos a cambiar al 100%, vean las palabras que utilizó para comunicar con su gente, y que traduje para que entiendan mejor el concepto que digo cuando hablo de momento histórico y Jefes de Estado a la altura de dicho momento:

Giuseppe Conte

Primer Ministro Italiano

21.03.2020

“…Es la crisis más difícil que el país está viviendo desde la Segunda Guerra Mundial. En estos días muy duros, nos confrontamos con imágenes, con noticias que nos hieren, y que nos dejarán una marca para siempre en nuestra memoria, incluso cuando todo (espero pronto) terminará.

            La muerte de tantos ciudadanos es un dolor que cada día se renueva. Estas muertes para nosotros, por los valores con los que crecimos, por los valores que hasta ahora compartimos, no son simples números. Aquellos que lloramos son personas, son historias de familias que pierden sus amores más queridos…

Las medidas hasta ahora adoptadas, como ya dije, necesitan de tiempo antes de que puedan mostrar sus efectos. Tenemos que continuar a respetar todas las reglas con paciencia y responsabilidad, con esperanza. Son medidas fuertes y lo sé: quedarse en casa, renunciar a costumbres. No es nada fácil, pero no tenemos alternativa…

En este momento tenemos que resistir, porque solo de esta manera lograremos protegernos y proteger a las personas que amamos. Nuestro sacrificio de quedarnos en casa, es pequeño si lo comparamos con el sacrificio que realizan otros ciudadanos en los hospitales, en los lugares estratégicos para la vida del país. Hay quien renuncia y se arriesga mucho más…

            Pienso sobre todo a los médicos, a los enfermeros, pero también me refiero a la policía, al ejército, a las mujeres y hombres de la Protección Civil, a los empleados de los supermercados, a los empleados de las farmacias, a los choferes, a los trabajadores del servicio público, a los del servicio de Información. Mujeres y hombres que no van simplemente al trabajo, sino que cada día cumplen un acto de gran responsabilidad hacia el entero país y que cumplen un acto de amor hacia toda Italia…”

Bien. El día que un mandatario bocón, diga palabras así, dejaré de llamarlo bocón…

Y por último está la responsabilidad de la sociedad. ¿Qué podemos hacer? Primero protegernos para proteger a nuestros seres queridos. Pero sobre todo HAGAMOS UNA TREGUA. Neta, okay. AMLO lo está haciendo mal ¿pero de qué sirve vomitar y vomitar la frustración política que se tiene? ¿Sirve de algo en este momento crítico? Yo la veo así: Tratemos de quitar nuestras camisas políticas. Eres pro AMLO, pues a subrayar las medidas positivas que llegue a hacer su gobierno en cuanto al Coronavirus. Pero es importante trasmitir, si no a él, a gente de su equipo, que tienen que cambiar ruta y tomar medidas serias (además del Chinchulín, pueden explotar las bombas del trabajo, seguridad y caos). Si eres anti AMLO okay, pero no dejes que tu frustración gane y dediques toda tu energía a reprochar aquí, en las redes, donde no cambiará. Protege a tu familia. Vive. Sobrevive. Apoya PROPUESTAS DE CAMBIO DE RUTA, no reproches. Demuestra que ningún presidente o gobierno puede con tu vida, con tu espacio personal…

Porque señores, ahora lo que de verdad importa, lo que de verdad cuenta, ES SER ÚTIL, ayudar a los demás a sobrevivir o a soportar. Y el que no pueda, el que no sepa, el que no sirva para nada, incluso el que no quiera, lo mejor que puede hacer, es callarse…

Así que no te preguntes por quién doblan las campanas. Y por culpa de quién. Pregúntate en qué puedes ser útil…

Hasta aquí mi reporte, Joaquín. Te regreso la línea. Y como dijo el Tío Gamboín: ‘No me fallen, chingada madre…’

#14

Martes 31 de marzo del Año del Señor 2020

¡Señor, aplaca tu ira!…

Un amigo me llamó en estos días y me dijo que me clavo mucho en todo. Que me comporto como un viejito necio que trata de ver y resolver todo desde su punto de vista. Y que sí, que la situación está de la chingada con el Chinchulín, pero que tenemos que cambiar energía y detener todas las noticias negativas que nos llegan, y las arañas. Le digo que va, que por un par de días no voy a ver noticieros, ni a leer diarios, y que no hablaré del chingado Coronavirus. ‘Por ésta’, le digo besando mis dedos en cruz…

Y pues ustedes me conocen y saben que soy un hombre cabal, honesto, de palabra (   ), y ya me iba a portar bien y hablarles de los misterios de mi tostador, de algunas fotos de Guadalajara que tomé en diciembre, de algunas pelis románticas para viejitas que he visto últimamente; peeeero que me llama un suripanto de amigo el pasado viernes, y que me acerca de nuevo al tema del Chinchulín, y pues yo, ¿qué quieren? soy educado y no lo podía mandar a la tiznada. El Suri (no pongo nombres para no balconear) me dice:

«¿Ya viste la CIFRA de muertos hoy, por el Coronavirus?…» «Ay amigo, pues un chingo. Ya ni los cuento…» «Es la cifra más alta de muertos en un país: 969… ¿Te dice algo este número?— Yo, con los tanates en la garganta, me acuerdo que el Suri no es un simple complotista: es un chingado complotista RELIGIOSO…» «¡Pues Suri, son un chingo! ¡Ese número dice que son un putamadral de muertos y nada más!» «¡NO! ¡NO! ¡NO! El 969 es el número del DIABLO.» «¡No manches, pinche Suri, ese es el 666!» «Ustedes, los paganos, no saben que el 666 es el número de la Bestia, pero el Diablo es el 969 y son dos entidades maléficas diferentes…» Y antes de que el Suri siguiera con sus chingaderas, lo subí a un avión supersónico y lo mandé, con una patada virtual en el culo, hasta Puebla de los Ángeles…

PAZ, PAZ, PAZ. Necesitaba cambiar vibras y salir del mal trip que me había metido el chingado Suri. Y qué mejor que escuchar un poquito, la misa del Papa, pues aunque no soy creyente, me gusta cómo habla. Así que me metí en streaming mundial para verlo…

Solo que las imágenes son más potentes que las palabras: ¿Vieron la misa que hizo el Papa el pasado Viernes 27 en San Pietro? ¿Vieron la plaza de San Pedro totalmente vacía y el Papa haciendo solo su misa? ¿Vieron la noche y la lluvia caer en esa solitaria plaza? Apocalíptico, señores, una cosa muy, pero muy cabrona, y las primeras palabras de Bergoglio fueron las siguientes:

“Desde semanas parece que cayó la noche. Gruesas tinieblas se condensan sobre nuestras plazas, calles y ciudades; se han adueñado de nuestras vidas llenándolo todo de un silencio abrumador y de un vacío desolador, que paraliza cada cosa a su paso: se siente en el aire, se advierte en los gestos, lo dicen las miradas. Nos tocó encontrarnos con miedo y desubicados. Como los discípulos del Evangelio nos agarraron de sorpresa por una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de encontrarnos en la misma barca, todos frágiles y desorientados, pero al mismo tiempo importantes y necesarios, todos llamados para remar juntos, todos necesitados de ayudas mutuas. Sobre esta barca… estamos todos. Como aquellos discípulos, que hablaron a una sola voz y en la angustia dicen: “Estamos perdidos”, así también nosotros nos dimos cuenta que no podemos seguir adelante cada uno por su cuenta, sino únicamente juntos…”

Y escuchar esas palabras del Papa en medio de esa inmensa plaza vacía, en medio de esa noche con lluvia, pues no sé ustedes, pero yo me acalambré bien gacho, y aunque no soy creyente, las palabras de Bergoglio son la neta del planeta y pues por si las moscas me hinqué a pedir la bendición, y casi a implorar ‘¡Señor, aunque somos pecadores, aplaca tu ira!’ como lo hacía la santa de mi jefecita.

Xiales, para calmarme un poco llamé por phone a mi Suegris, pues tenía los resultados de mi horóscopo (es astróloga), y prácticamente me dijo que me tenía dos noticias: una de la rechingada y la otra feíta ¿y qué cuál quería primero? La de la rechingada. “Pues mira, de aquí a finales de año vas a estar paralizado de frente a la realidad, sin ganas, como si lo que tuvieras qué hacer no es para ti.” Y la otra: “Ah, pues que toda crisis es origen de creatividad, y pues tu parálisis te puede servir a crear.” “¿Puede?…” “Sí. Puede ser que tu crisis produzca creatividad, pero solo puede ser…” A pues qué chingón. Después de mi amigo el Suripanto y su chingado número maléfico, las imágenes desgarradoras de la misa del Papa, y mi futuro, que más de estrellas, era estrellado; pues yo, sin querer y sin clavarme, de nuevo tenía de frente a la Abuela del Danone y al Payaso, que juntos se tomaban una taza de té y se ponían de acuerdo quién me atacaba primero mientras me veían pícaros…

Piedad, paz, perdón, pa’su mecha, paciencia. Necesitaba escapar de ese par, y salí afuera, a respirar la noche noche del viernes de fin de mundo. Afuera, estaban mis amiguitas las Ruquis, cotorreando (y creo que hasta chupando) en sus balcones. En eso, la Pokerista lanzó el reto de que cada quién pusiera una rolla a todo volumen (eran las 22:00 horas, pero para este momento de la vida, ya nos valen gorro los vecinos). Y aunque no hay reglas musicales, prevalece el orgullo italiano y canciones alegres: La Pokerista puso ‘Il triangolo’ de Renato Zero (es como el Juanga italiano), la Chismosilla puso ‘L’isola che non c’è’ de Benatto (un como un Enrique Guzmán), y la Rocío Dúrcal propuso ‘Un’altra te’ del Eros Ramazzotti (que es como un campechano de Arjona y Mijares). Y las amiguitas esperaban mi exitazo italiano de ayer y hoy, pero con todos los calambres que había recibido, les propuse a todo volumen la de ‘Total eclipse of the Heart’ de la Bonnie Tyler. Y pues mis ruquitas se quedaron bien friqueadas, pues esa rola, ya estando de buenas te saca el moco, y pos ahí era para cortarse las venas con pan Bimbo. Pero pa’ qué me andan invitando si ya saben cómo me pongo…

Y es que así es el bussines con el Chinchulín. Nos echamos porras y ánimos, pero a veces es el pinshi destino, que no te deja y te pone acalambrado y tristón. Porque al final de cuentas, las cifras y los números que recibimos cada día, tienen detrás personas e historias que no podrán ser más contadas…

Hasta aquí mi reporte, Joaquín, te regreso la línea. Y pues ya lo saben: algunas veces se pierde, y en otras, se deja solo de ganar…

#15

Jueves 2 de abril del Año del Señor 2020

¿Y si filosofamos un momento?

¿Qué es una cuarentena? Antes del 11 de marzo era una palabrita que tenía cierto peso. Después del 11 de marzo, en Italia se convirtió en una palabrota que ponía peso a todo. Antes del 11 de marzo ya nos decían de quedarnos en la casa, de protegernos y de organizar lo más posible nuestro trabajo desde la casa, pero seguíamos haciendo muchas cosas (no hablo de las zonas rojas, porque ellos empezaron antes y de que hablaré en el próximo reporte). No es que éramos irresponsables, simplemente no se tenía aún muchos datos, no se creía que el Chinchulín podía llegar y barrer con todo, y además estaba el componente legal: ‘Si mi gobierno me pide de quedarme en casa, pero no me obliga, ah pues yo sigo más o menos con las cosas que creo necesario hacer fuera de casa’…

Pero los gobiernos (y sus mandatarios) deben y tienen que tener más y mejores datos que la población. Tocará a ellos organizar lo que se tenga que organizar y tocará a ellos DECIDIR y hacer o no, la cuarentena OBLIGATORIA…

Es una decisión de la chingada. No entra en nuestros mundos nada de eso (ojo, estoy hablando de dos tipos de cuarentena: una voluntaria y otra total, y se los juro que son dos mundos diferentes, como un duelo dialéctico entre Vargas Llosa y Kike Peña Nieto). Ese cambio de vida, ese paralizar el país, ningún mandatario en el mundo lo quisiera hacer: la gente vive al día, hay pendientes importantes, hay personas que necesitan de nuestro cuidado al otro lado de la ciudad. Y luego ¡zas! Nadie sale de sus casas, sino bajo permisos y para cosas súper esenciales como comprar comida. El día 11 de marzo, y que Giuseppe Conte (Primer Ministro de Italia) decidió poner a toda Italia en cuarentena, dijo estas palabras:

“Sabemos perfectamente cuánto es difícil cambiar nuestras costumbres. Pero desgraciadamente no tenemos más tiempo: los números nos dicen que hay un crecimiento importante de contagios y de muertos. Nuestra cotidianidad tiene que cambiar, ahora. Todos tenemos que renunciar a algo por el bien de Italia. Y lo lograremos solamente si todos colaboraremos…”

El resultado fue algo nunca jamás visto en Occidente. Poco a poco las calles se fueron vaciando y las ciudades cambiaron radicalmente. Vean el video que les propongo de Trieste. Fue hecho hace una semana, en un día y horario ‘normal’, y las avenidas que propone son las más importantes, es decir, aquellas que en días normales están atascadas de coches…

Es impresionante. Lo primero que sentí fue terror. Como si hubiera caído una bomba y se hubiera llevado al carajo a todos; pero no, porque las bombas dejan otras señas. Además, yo sé que TODOS estamos ADENTRO, en nuestras casas. Y por eso luego me gustó el video: es como si fuera una ciudad museo, no para ser vista por los hombres sino para la propia ciudad. Y así está pasando con Florencia, Venecia, París y Viena, entre muchas. Es como si fuera un gigantesco flash mob, donde TODOS nos ponemos de acuerdo para escondernos, y cuando salgamos, será porque saldremos a un mundo nuevo. Porque ya nada será como antes…

Me pongo a pensar en estos días, cuando se habla por el mundo sobre la importancia de la cuarentena, diciéndonos que es para protegernos. Y es correcto. Pero yo pienso lo siguiente: ¿Y si le damos un giro al asunto? ¿Y si imagino mi cuarentena no para salvarme de algo sino para asumir que estoy enfermo de algo y sanar en esos días? Sanar de mis miedos, de mi flojera, de mis pecados, de mi prepotencia, de mi seriedad, de mi rigor, de mi falta de rigor, de mi falta de amor, de mi agresividad, de mis traiciones, de mi incapacidad, de mi envidia, de mi frustración, sanar de mi agandalle, de mis burlas, de mis críticas, sanar de mis muertos, de mi nostalgia, de mi inseguridad, sanar de mis derrotas. Yo, como enfermo de algo. Yo, que empieza a curarse en estos días. Jugar como cuando de niños se hacía el muertito: cerrar los ojos y bajar, bajar la respiración y darme cuenta que eso es la cuarentena…

Porque señoras y señores mí@s, si decimos a cada rato que el mundo está cambiando, que el mundo cambiará, será solo si nosotros llegamos sanos, llegamos curados y llegamos siendo otros a él…

Y hasta aquí mi reporte Joaquín, te regreso la línea, esperando que tus espectadores vean el video que les dejo, porque son bien flojillos, ¿verdad?…

#16

Sábado 4 de abril del Año del Señor 2020

LA MÚSICA NOS SALVARÁ

Plaza Navona es una de las plazas más hermosas de Roma. Tal vez la más turística de todas. En las cinco veces que estuve ahí, un mundo de gente de mil países la recorrían con la algarabía en los ojos de tener la inmensa suerte de verla, de vivirla. Por eso es impresionante verla ahora sin gente…

Los conciertos en los balcones siguen en Italia. Pero han cambiado. La primera semana era una como fiesta, un como juego donde la gente burlona, desafiaba al perro destino del Coronavirus y de balcón en balcón las canciones y las locuras se multiplicaban…

Ahora los Conciertos del Balcón son muy pocos y el giro ha cambiado. Ya no es la fiesta, ya no es la provocación. Es como si nos diéramos por fin cuenta, que nada hay qué festejar, que la cuarentena es perra y es larga, que el Coronavirus es un enemigo invisible, que nuestro mundo se ha detenido, que hay muchos muertos en el aire…

Y el arte ahora está cambiando. Este chico esperó que sonaran las campanas de la iglesia para empezar su magnífica canción del maestro Ennio Morricone. Y lo suyo es como una ceremonia laica, una oración. Un rezar por todo aquello que ya no existe, pero que sigue ahí enfrente de nosotros. Algo que ahora es profundamente italiano…

Veo y escucho a este chico con su guitarra y me emociono hasta las lágrimas. Porque lo entiendo. Porque él ofrece a su pasado y a sus muertos, un altar precioso. Y pienso que el arte debería ser eso: algo que te ayude a descifrar lo que gira por los cielos. Algo que te mueva cabrón los intestinos. Algo que te ayude a ver los tiempos que se acaban, los que nacen, y los que regresan…

Maravilloso video…

#17

Martes 7 de abril del Año del Señor 2020

Las zonas de los chingadazos

Okey, ya sabemos todo sobre el Chinchulín: que es una chingadera de virus que vino del lejano oriente para quedarse, que si es parte de la guerra económica entre China y USA, que si saltó de un caldo de murciélago a otro, que si fue hecho en laboratorio (pa’ mí, que un biólogo en Wuham, después de salir de su laboratorio, se fue a echarse un pinche caldo de murciélago… y luego… se chingó la Francia… o Italia, en este caso). Total, sabemos todo del chingado virus…

Peeero como veo que están concentrados en las manitas lavadas al ritmo de Pinpón, de la Susana Distancia, del número de hospitales y de que si el Chinchulín produce o no poco más que un resfriado; hoy les hablaré de un tema que casi no escucho en toda la información que leo del otro lado del charco: Los focos de epidemia. O semilleros del virus.

Y es que todos hablamos que si nos da o no, que si tenemos síntomas o no, pero hay muy pocos estudios sobre los focos de epidemia, es decir, ya no es si pasa de uno a otro wey el virus; los semilleros son aquellos lugares donde el virus encuentra un lugar perfecto y se reproduce muchísimo más que en los demás lugares, además lo hace con una fuerza tal, que las personas que tienen el virus lo trasmiten tan fuerte y rápido que esas son las verdaderas batallas para impedir que brote el virus cabrón.

Las llaman las Zonas Rojas. Las hay en todo el mundo, pero yo les hablaré de las que he leído en Italia. ¿Y cómo se reconocen? Bueno, primero en los hospitales (o clínicas) de ese pueblo o ciudad empiezan a llegar muchos enfermos, y luego un chingo. Y las autoridades se dan cuenta que en la ciudad de a lado las cifras no son tan altas y empiezan con sus encargados de Salubridad y de la Oms a estudiar rápidamente el fenómeno: se dan cuenta que de ahí sale un brote de virus y todo lo que han leído hasta ahora: de lavarse las manitas cantando Pimpón es un muñeco, de que si el secretario de Salubridad es un bizcocho, que si la Susana Distancia y el Susano Juicio y las arañas, todo se va al carajo si te toca la mala suerte de estar en una zona roja, en un semillero del virus: es como si te llegaran juntos la Abuela del Danone, el Payaso y todos para aplicarte el artículo 33: es decir: que te cargará la rechingada. ¿Por qué? Ah…

Pues porque las autoridades cuando descubren una zona de brote o un foco de epidemia, llegan en la noche y sellan la ciudad o el pueblo. Y nadie sale para nada. Estés enfermo o no. Te quedas en tu casa y no podrás salir para nada. Nosotros ya estamos bien paniqueados y chillando porque no podemos salir más que al súper o a la esquina a comprar el periódico y ya. Pero en una zona roja no. La comida te la llevan voluntarios de la Cruz Roja o de Protección Civil y tienes que quedarte encerrado entre dos y cuatro semanas…

Pero tampoco puedes salir e ir a otro pueblo. Además, al cerrar todo, pues la vida deja de circular. Todo el Norte de Italia tiene números altísimos en el mundo, luego la Lombardía tiene la mayor parte de ellos, y luego está, entre otros, el pueblo de ALZANO LOMBARDO, que es la zona más roja de las rojas. Memoricen este nombre, que lo que vivieron y viven, no lo ha vivido Occidente desde al menos cien años…

Alzano Lombardo es un pueblito de 14 mil almas a las afueras de Bergamo, es lo más cabrón de lo cabrón. Sí imagináramos la epidemia del Chinchulín como una guerra, en Alzano Lombardo es el frente en donde las últimas cuatro semanas están cayendo las bombas…

El número de contagiados fue tan alto, que llegó el momento en el que las autoridades no hicieron más pruebas: se dio por descontado que todos ahí tenían el Coronavirus. Así que las indicaciones eran de curarse en la casa (con aspirinas y jarabes) y los que ya no pudieran respirar, pues al hospital (eso los que podían). Así que de la noche a la mañana el pueblo de Alzano era el epicentro del huracán. Con todo cerrado (lo único que quedó abierto fue una farmacia), con todos adentro y curarse con sus propias uñas. De día se escuchaba a la gente toser de casa en casa, llegaba personal de las funerarias para llevarse a la gente que moría en sus casas, para escribir las listas de los muertos, y por la madrugada las sirenas de las ambulancias rompían la noche y sueño para llevarse uno tras otro al hospital…

Todos los hospitales de la región, y los centros para incinerar a los muertos no se daban abasto. Tuvieron que mandar cuerpos a otras partes…

Yo tengo la gran suerte de que no me tocó una zona de brote (y se los juro, que nada tiene qué ver si es una región sucia o limpia) este jodido virus tiene su mecanismo de resistencia propio. Pero tengo una conocida del Feisbuk, mexicana, que vive en Alzano Lombardo y me contó cosas muy cabronas que vivió junto a sus vecinos: gente muy enferma junto a gente que aunque no estaba enferma tuvo crisis de pánico y depresión; era común escuchar gemidos y llantos a cualquier hora del día, y las calles de su pueblito eran como si hubiera caído una bomba y hubiera destruido todo sin tocar nada, me hablaba de algo jamás visto e imaginado. Algo surreal…

Así que de nuevo les hablo de mi ejemplo anterior (el del #10): Alzano Lombardo es un HUSO HORARIO. Pero no de la llegada del Chinchulín (pues ese ya llegó por allá), sino de las zonas de brote. La hora cero. Es un tiempo anterior a lo que ustedes allá ven, viven y vivirán. ¿De dos o tres semanas? No lo sé. Lo único que sé, es que si en los primeros brotes no se curan y separan a tiempo a los infectados, es muy probable que se formen semilleros de brote. Y entonces, se los juro, será algo muy, pero muy cabrón de enfrentar…

Y hasta aquí mi reporte Joaquín, te regreso la línea, el jabón Zote y hasta al chingado Pimpón, para que te lo laves y promuevas la Susana Distancia como se debe. Coman frutas y verduras…

#18

Domingo 12 de abril del Año del Señor 2020

La muerte de los viejitos

Hoy cumplimos el primer mes de cuarentena y lo peor es que ni chingado pastelito nos dieron, nos dimos. Bueno, nos contentamos con chupe. Yo creo que las autoridades saben desde el inicio que nos van a tener encerrados por un chingo, pero nos lo van diciendo de a poquito. Si el 11 de marzo nos hubieran dicho que estaríamos encerrados por un mes, muchos nos hubiéramos puesto a reír y a decir que no era posible. Y ahora nos acaban de notificar que estaremos así hasta el 3 de mayo. Tócate-los-cojones-Marilú. Ni mi jefa, a los quince años, pudo detenerme en la casa por tantos días…

Ya no hablo de números. Nos vamos a dormir con una cifra y amanecemos con otra. Parece que ahora Italia es ‘solo’ el tercer país con Chinchulín en el mundo, después de España y los Uniteds (aunque esos pinches chinos, pa’ mí que siguen escondiendo cifras reales de su contagiados y el origen de su chingado virus, ¿o qué? ¿a poco todo este pinche desmadre surgió por un caldito de murciélago mal hervido? Parfavor, si fuera así, ya la Oms hubiera clausurado hace AÑOS el mercado de Sonora y sus Pisadas de Elefante por crímenes a la Humanidad)…

Hay muchos temas de los que quisiera platicar, pero es necesario hablarles de un fake news que está circulando mucho en México (y el mundo) y habla sobre la situación de los hospitales en Italia donde, según la ‘noticia’, están dejando morir a los ancianos para poder atender mejor a los demás enfermos de Chinchulín. Incluso leí por ahí que es algo ideal para irse deshaciendo de los mayores. Y es una total falsedad…

Hasta donde yo sé, Italia es un país democrático, y es contra la ley que los hospitales, médicos, o funcionarios decidan quién vive y quién muere. Están obligados a servir ayuda médica a todo aquel que lo necesite. Obviamente hay muchos factores que se juntaron aquí: en pocos días, los hospitales en el Norte de Italia se colapsaron y tuvieron que atender a muchos pacientes al mismo tiempo. No todos podían acceder a los respiradores ni a las mismas curas, seguramente también hubo errores en esos días caóticos y los doctores tuvieron qué hacer sus elecciones, pero por el mismo caos: jamás nadie ha dicho que los ancianos tenían que morir. En Italia la población de ancianos es muy alta y obviamente ellos fueron golpeados por el virus con más saña. Muchos de ellos ni siquiera llegaron al hospital y murieron por centenas en los hospicios…

En los primeros días faltaba un protocolo sanitario, los hospitales no se daban abasto, los médicos de cabecera no sirvieron de mucho pues no se les coordinó en un plan, los hospicios se convirtieron en focos de infección, y por último, tal vez hubo errores de evaluación. Pero decir que a los viejitos se les dejó morir por una orden o plan es demasiado, además es una falsedad que ofende a los médicos y enfermeras que se contagiaron tratando de curarlos y salvarlos…

Hace unos días les hablé de Alzano Lombardo y de cómo ese pueblito en el norte de Italia se había convertido en el foco de contagio más grande de Europa y tal vez del mundo, pero las imágenes de estas zonas de focos rojos son de pueblos y ciudades como abandonadas, dónde el silencio es abrumador. En realidad, la verdadera zona roja se está dando en los hospitales, y más los del norte de Italia, y más los de Milán, Bérgamo y Brescia…

Ahí la batalla es total desde hace un mes y los repartos de cuidados intensivos es zona de guerra. Ver a toda esa gente con los tubos y respiradores, y los doctores corriendo de un paciente a otro es conmovedor y desgarrador…

Hoy, justo hoy, escribo de ellos y por ellos: los muertos de Coronavirus. Y es que hay una frustración porque muchos enfermos mueren en sus casas, sin poder llegar al hospital. Y les juro que ya no sé qué es mejor o peor. Porque el Coronavirus nos ha dado una muerte muy fea, perra: los enfermos que llegan al hospital casi sin poder respirar, empeoran mucho con el terror que viven viendo las camas de los demás contagiados y el correr de enfermeras y médicos, pero por el contagio que tienen, sus parientes no pueden acompañarlos al hospital. Así hasta que se les va la respiración y la vida. Muriendo solos. Y sin entierro. Muchos de ellos terminan incluso siendo incinerados en otras ciudades…

Un doctor tuvo la idea de pasar su teléfono, y a través de Skype, llamó a los parientes de un anciano moribundo para que se despidieran. Desde entonces, el gobierno dio tabletas para que fuera un derecho de los enfermos terminales de despedirse de sus familiares a través de una videollamada. Y hemos llorado al escuchar y ver tantas de ellas por internet…

Pero también hay aplausos cada vez que alguien triunfa sobre la muerte. Me llega a la mente una mujer anciana que en sillas de ruedas es ovacionada por enfermeras y doctores porque sale de cuidados intensivos para vivir y solo vivir. Veo también a gente que llega llorando a sus casas después de haber ganado la batalla más perra, entre los aplausos de su familia y vecinos. Es como si dijéramos al virus: “maldito perro, te llevaste a muchos, pero a los que pudimos arrancarte son nuestros y solo nuestros…”

La palabra Pascua (pascae en latín, pésaj en hebreo, significa PASO. En el caso de los judíos representa el cruce del Mar Rojo, es decir el PASO de la esclavitud hacia la libertad. Para los católicos representa la Resurrección de Cristo, es decir, el PASO de la muerte a la vida eterna; e incluso para los no creyentes vivimos estos días como el PASO de una fuerza material a otra más ética. Y ojalá vivamos todos ese PASO, uno que de la resignación nos mueva a la acción, de la indiferencia a la solidaridad, de la queja a la propuesta de soluciones, de la desconfianza al abrazo sincero, y de mil otros pasos…

Incluso el paso de la vida a la muerte de todos esos enfermos (sobre todo ancianos). Espero que lo sepan, espero que lo sientan, que no se han ido solos…

#19

Viernes 17 de abril del Año del Señor 2020

Los que sirven y los que no sirven (ni para sacar al perro a mear)

Son hermos@s. En sus caras se ve el cansancio, la suciedad de horas de batalla, el tener siempre esas jodidas mascarillas que no sabes si te protegerán o no, también hay miedo en sus caras, pero, sobre todo, está en sus rostros el reflejo de la satisfacción. Ese orgullo cabrón de haber enfrentado la tormenta con el corazón en lo alto: como esos campesinos que salvaron a su gente de la hambruna, como los capitanes que salvaron su barco en medio de las olas, como los pastores que pudieron trasmitir la fe…

Y aunque los médicos y el personal de los hospitales merecen toda nuestra gratitud, hoy escribo sobre más sobre l@s enfermer@s, pues nos fuimos a dormir (en enero) con un sistema que l@s consideraba trabajadoras de segunda clase; y nos despertamos (en marzo) con estos ángeles del virus y el dolor, siempre presentes: ganando su miserable sueldo, pero arriesgando la vida desde hace un mes…

Es muy particular esta pandemia. Porque de la noche a la mañana nos dimos cuenta quién es indispensable en nuestra sociedad y quién vale queso y no sirve para un carajo. Muchas cosas se derrumbaron. Muchos brookers y ‘amos’ del mundo ahora hacen sus juntitas por Zoom, escondidos como ratas, y sin tener tan claro el poder y lo fascinante que eran antes del desastre. Tienen solo un pusilánime terror a que mueran, sabiendo ahora que el mundo puede y debe seguir adelante sin ellos y la vida que reflejaban. Ahora el mundo necesita más a los que verdaderamente cuentan y valen la pena: los campesinos, transportadores, empleados del sector alimentar, miembros del orden, algunos funcionarios del gobierno y sobre todo, el personal heroico del servicio de salud. Desde un médico de cabecera hasta los que limpian los hospitales, pasando obviamente por las heroicas enfermeras…

En los primeros días de Coronavirus en Italia, muchos médicos y enfermeras no tuvieron una información adecuada, material y equipo para evitar el contagio, ni mucho menos un protocolo para mantener zonas aisladas. ¿Han visto esas películas de guerra en donde ciertos generales mandan a sus tropas con su jodida pistola en medio de una lluvia de bombas? Bueno, pues así cayeron muchos médicos y enfermeros en esta guerra…

Y el ejemplo italiano, es decir la anticipación que tuvo en el mundo, ha servido para dos cosas: una pésima y otra positiva: leo con preocupación que en México (y en muchos lugares del mundo) están atacando en sus casas, en el trasporte y en ciertas zonas de la ciudad a las enfermeras, médicos y personal sanitario por temor de que los contagien. ¿O sea que los ángeles que están curando a los enfermos de Coronavirus se tienen que cuidar de idiotas sin corazón que no saben cómo va el mundo? Es indispensable como sociedad, crear un escudo protector a ellos: apoyarlos en todo y para todo, y trasmitiendo el mensaje de que ellos hoy por hoy (junto a los campesinos) son la parte más importante para nuestra sobrevivencia…

Lo positivo del caso italiano fue que muchos médicos y enfermeros en Médico se organizaron con tiempo y pretenden trabajar con todo el equipo de seguridad para esta enfermedad. Es verdad que muchos de ellos se lo pagan con su dinero y también que no en todos los lugares han llegado las mascarillas y guantes ideales, pero es una buena actitud y debemos apoyarlos: TODO MÉDICO, TODO ENFERMERO y TODO PERSONAL SANITARIO DEBE exigir protección porque no debe morir ni uno de ellos de Coronavirus, pues son ellos, y solo ellos, quien nos ayudarán en el momento cabrón de la enfermedad. Así que apoyemos siempre y en cualquier fórum sus demandas y peticiones…

Ahora son muchos, pero Giorgio Armani (o como justamente lo llaman aquí: ‘Rey Giorgio’) fue el primero en reaccionar. En los primeros días de esta crisis pagó por publicar una bellísima carta en todos los diarios hablando de la importantísima labor que cumplen los médicos y enfermeros, y de cuanto los admira, pues de joven siempre quiso estudiar medicina y hoy los veía a todos ellos con inmenso orgullo y admiración. Días después dejó de producir lo que generalmente producía y ordenó a sus fábricas de crear batas y camisas de uso médico para regalar a los seres que admira, y a su modo, se puso a protegerlos…

Porque señores, los médicos y los enfermeros ahora en los hospitales, además del Coronavirus, están enfrentando otra batalla cabrona: son los que están cargando todo el peso, todos los llantos, todo el terror y toda la soledad que les están dejando las personas (demasiadas) que se les van de las manos. Ellos, además de curarlos, se están volviendo sus confesores…

“Hola Emi, nosotros nunca nos conocimos. Es más, yo te conocí. Te conozco desde hace 4 semanas y estuve contigo por 12 horas al día. Cada mañana me acercaba a ti y además de darte los buenos días te repetía siempre la sólita frase ‘¡Ánimo Emi, reacciona, no querrás que gane Ella!’ Tú no respondías, pero entendía que luchabas con todo hasta el final… hoy que me despedí de ti con las lágrimas que me escurrían de la mascarilla, pensé que nos dejan siempre los mejores, y tú eras uno de ellos. Haz un buen viaje, te llevaré siempre dentro de mí.” Este mensaje los escribió Francesco, un enfermero del hospital San Gerardo (cerca de Bérgamo) sobre la página Facebook de Emiliano Perani, fotógrafo muerto de Coronavirus a 36 años…

Y las historias se multiplican. En estos tiempos leemos de nuevos perros (¿o son siempre los mismos?) y de nuevos héroes, que dijeron VA, me la rifo. Están naciendo las nuevas crónicas; los diarios y las tele nos hablan de ellos. El periódico ‘Eco di Bergamo’ desde hace más de un mes que desde el epicentro está narrando sobre la nueva muerte en este país. Páginas de datos, de muertos, de historias y de vencedores. Hasta el Papa los llamó por teléfono para agradecer su importante trabajo al contarnos todas estas historias…

Como la historia de la enfermera del hospital Luigi di Orbassano, en Piemonte, donde en el reparto de cuidados intensivos ayudaba a salvar a una mujer que se les moría día a día. Mujer que tenía el terror de no poder ver y escuchar de nuevo a sus cuatro hijos. La enfermera, organizó deprisa que se juntaran sus hijos y con su teléfono hizo una video llamada para que la mujer se despidiera de ellos… O la historia de esa conductora de televisión quien se puso a llorar cuando le preguntaron si tenía miedo del Coronavirus. Sacó de su cartera tres fotos de personas: “Esta es mi familia. Mi papá trabaja como chofer de ambulancias, mi hermana es enfermera y mi mamá como médico, acaba de pedir que la trasladen a un hospital de máxima emergencia. Los tres están en el norte de Italia. Siento un orgullo inmenso por ellos, pero también tengo mucho miedo por ellos”… O la historia de Daniela Trezzi, una enfermera de 34 años quien trabajó en el reparto de cuidados intensivos del hospital de Monza, uno de los epicentros con mayor número de enfermos de Covid-19 en el mundo. Trabajó y trabajó sin descanso por días, viendo el horror que nosotros ni siquiera podemos imaginar, hasta que se contagió y cayó enferma de coronavirus, y por el remordimiento, (y el cansancio, el estrés) de haber contagiado a otras personas, se quitó la vida una mañana de marzo de este puto año…

Son más de 120 médicos y 30 enfermeros muertos de Coronavirus en Italia. No podemos crear un futuro donde solo lloraremos por nuestros héroes caídos. Vean las fotos de ellos cuando terminan su turno: son tan hermosos en su cansancio que hieren hasta los huesos. Y luego esos doctores ahí, exhaustos después de un turno. Les dejo estas dos fotos que son necesarias pues tenemos que cuidar a todos nuestros médicos y ENFERMER@S aquí y ahora. Tenemos que protegerlos, tenemos, como se hace en los balcones de casi toda Europa a las 20:00, aplaudir a todos los trabajadores del sector médico con el corazón en la mano, ayudándolos, apoyándolos y ofreciendo cualquier cosa que necesiten en sus casas, en sus trabajos, en sus vidas. Porque ellos son la luz que nos guiarán afuera del túnel…

Y hasta aquí mi reporte Joaquín, te regreso la línea. No sin antes decir que es una lástima que el escritor chileno Luis Sepúlveda nos haya dejado ayer por este jodido Coronavirus. Seguramente hubiera escrito, como era lo suyo, páginas necesarias sobre la batalla al Covi-19 desde la trinchera. Qué lástima. Nos faltará él y sus relatos…

#20

Martes 21 de abril del Año del Señor 2020

Que se armen los chingadazos

Números: en Italia ya vamos por la cifra de unos 180 mil contagiados y unos 25 mil muertos. Ayer tuvimos ‘solo’ 433 muertos. Respecto a los casi 800 que teníamos hace unos 10 días, estamos a la mitad, pero 433 muertos por día, sigue siendo una cifra fea…

Y por eso seguimos encerrados mínimo hasta el 4 de mayo. (¡Ya déjenos salir! ¡Parecemos levantados de TA-TA-TA-Tampico!) Vamos a salir justo para festejar el 5 de Mayo con una pachanga de aquellas, llenas de abrazos, besos, chupitos y demás maravillas… no, sniff, en realidad, aunque podremos salir, ya nada será como antes y tendremos que convivir con la Susana Distancia por muchos meses…

Pero yo festejaré a mi modo el 5 de Mayo, y este año no será en contra de los franchutes, sino contra los chinos cochinos. Y me van a perdonar, pero hoy estoy de malas, nervioso y quiero ver un culpable. Porque la tesis de que ni modos, así lo quiso el Señor y que una pandemia se podía desatar, hoy no me va y no la acepto. La única cosa que aclaro es que aunque no me gusta mucho la sociedad china, aquí la mayor parte de mis críticas serán para el gobierno y el Estado chino (que son casi lo mismo)…

Ya veo a ‘Un Amigo de los Pueblos’ con su cantaleta de aguafiestas: “Ay, ya vas a empezar a atacar a un país con tus jodidas tesis complotistas. El virus se propagó desde un mercado.” Sí, chucha, cómo no. Y miren: mientras los inches chinos (gobernantes) no sean claros con la información, pues yo tengo el DERECHO de pensar otras cosas…

Porque no es claro los muertos que tuvieron. Fue el primer país que tuvo la pandemia y tuvieron muy pocos contagiados y muertos (una tercera parte de los de España, con una población veinte veces mayor). Sospechosismo: o las cifras no son verdaderas, o ya sabían cómo controlar la epidemia… No me es claro por qué solo cerraron Chinchulín City (Wuham) y todo lo demás siguió más o menos funcionando. Sospechosismo: ¿Acaso era una epidemia controlada?…

Dicen que eso era parte de una guerra comercial muy fuerte entre los Uniteds y los Chinos, pero digo yo, si es así y lo que vivimos es era guerra bacteriológica, ¿Por qué no se dan en la madre a la antigua y cómo Dios manda? Agárren sus bombas y dense en la mother allá, por sus costas del Pacífico y DEJEN DE ESTAR CHINGANDO AL RESTO DE LA HUMANIDAD. Ya son los dos países que están contaminando más en el mundo, y que no firman ningún acuerdo internacional para bajar los niveles de calentamiento global. Y ahora me salen con sus guerritas de la chingada…

Pero en realidad pa’ mí los verdaderos culpables aquí son los chinos (Y los muertos de los Uniteds son una triste prueba). Ahora los gringos están aturdidos, como los boxeadores después de que les pusieron una de perro bailarín, pero verán que dentro de poco va a salir más y más información sobre China, y esto nadie lo para. Ayer leí un artículo donde los franceses empiezan a acusar a China de haberlos ayudado a construir un laboratorio biológico P4 (de máxima seguridad) en Wuham, y luego nunca cooperaron con los franceses para decir qué chingados terminaron haciendo es ese pluto laboratorio. Sospechosismo: En el laboratorio de Wuham no se estudiaba soluciones de enfermedades biológicas, sino que se construían armas bacteriológicas… luuuuuego salió un un día de noviembre un técnico de su chamba en ese laboratorio y se dijo “se me antoja echarme un caldito de murciélago” y con su batita de la chamba se fue al puesto de la Doña Chuy, pidió un plato de caldo con doble alitas y luego…se chingó la Francia, o la Humanidad…

Lo que más me calienta, es que apenas uno abre boca para cuestionar a China, te dejan caer bien cabrón a sus encargados del cuerpo diplomático y otras chingaderas. Lo mismo que hacen sistemáticamente desde décadas con el Dalai Lama, que no lo dejan en paz, así están haciendo con toda la gente que los critica, pero nel, es hora de pararlos porque tratan de hacer con ciudadanos del mundo, lo que ya hacen en su país, y pues están pentontos. El otro día Julian Reichelt, director del diario alemán Bild criticó a China, diciendo que qué bonito: el único país que no había tenido problemas económicos, ni paro laboral había sido el que había exportado el virus. O sea, que el culpable era el ganón. Uy, no saben, le fue peor que a la Carmen Salinas, le cayó el embajador chino en Alemania y oficialmente le pidió al director que pidiera disculpas de rodillas por ofender al pueblo chino y la amistad entre los Estados, y las arañas. Bueno, el caso es que el tal Julian Reichelt, director del diario Bild no solo no pidió disculpas al milenario gobierno chino, sino que fue más allá: grabó un video dirigido no al embajador, sino al Presidente chino, Xi Jinping (que en mandarín significa ‘Che Pillín’) y pues dijo un chingo de santas verdades. Así que con la ayuda de mi chalana, la Adelita Báltica, ahí les va (sin albur) la traducción de lo que respondió el director alemán al presidente chino:

“Con su permiso, permítame de contestarle. PRIMERO que nada, usted gobierna con la vigilancia y el control. Usted no sería presidente sin la vigilancia. Usted controla cualquier cosa que haga cualquier ciudadano, pero rechaza de controlar el estado de sus mercados tradicionales infectados de su país. Ha cerrado todos los diarios y las páginas de internet que osaron criticarlo, pero no cerró los puestos de comida donde venden caldos de murciélagos. Usted no solo controla a sus ciudadanos, sino que los mete en peligro, y con ellos, al resto del mundo. SEGUNDO: la vigilancia es una violación de la libertad. Y una nación que no es libre no puede ser creativa, y una nación que no es innovadora, no inventa nada. Por eso han transformado a China en el más grande experimento de robo de propiedad intelectual. China se está enriqueciendo con los inventos de los demás, en vez de con sus propios inventos. La cosa más grande que han exportado, y que nadie quería, es el Coronavirus. TERCERO: Usted, su gobierno y sus científicos sabían desde hace mucho que el Coronavirus era altamente infeccioso, pero dejaron al mundo a oscuras. Sus expertos no supieron responder, cuando los investigadores occidentales preguntaban qué estaba sucediendo en Wuham. Usted era demasiado orgulloso y nacionalista para admitir la verdad. Pensaba que se trataba de una desgracia nacional y en vez se transformó en una desgracia global. CUARTO: El Washington Post escribió que sus laboratorios en Wuham hicieron investigaciones sobre el Coronavirus en murciélagos, pero sin mantener altos los niveles de seguridad como era necesario. ¿Por qué sus laboratorios bacteriológicos no son tan seguros como vuestras cárceles de prisioneros políticos? ¿Podría explicarlo a las viudas en luto, a las hijas e hijos, a los maridos y padres de las víctimas de Coronavirus en todo el mundo? QUINTO: en su país el pueblo lo está cuestionando, su poder se derrumba. Ha creado una China impenetrable, no trasparente. Antes del Covid-19 China era conocida como un Estado – Vigilante, y ahora es un Estado vigilante que infectó al mundo con una enfermedad mortal. Esta será su herencia política.

Su embajada dice que no estoy a la altura de la tradicional amistad entre nuestros pueblos. Imagino que usted considera una gran amistad, esa de mandar mascarillas por el mundo. Esto no es amistad, yo lo llamaría imperialismo escondido detrás de una sonrisa. Un Caballo de Troya. Usted planifica de reforzar China gracias a la enfermedad que ha exportado. Pero no lo logrará. El Coronavirus, tarde o temprano será su final político…”

¡Tómala papú! ¡Y aplausos a mi camarada alemán Julian Reichelt! Quien finalmente está diciendo que el rey está desnudo. Yo, y no lo escondo, llevo muchos años criticando el ‘modelo’ chino. Estamos pagando un chingo de cosas por su culpa (y también de otros). Son años que han invadido todos los mercados con chingaderas de todo tipo, no solo de calidad ínfima, no solo robando los diseños y modelos de todas las marcas, sino y lo peor es que con los sueldos miserables y los derechos laborales inexistentes en China, han condenado al resto del mundo a seguirlos, y cada vez los trabajadores en el mundo ganan menos porque las fábricas, para sobrevivir se tienen que acercar al pluto sistema chino…

No acepto tampoco esa mamada de la tradición de los pueblos. La acepto cuando es correcta, pero cuando no es correcta se le tiene y se le debe atacar. Así como estamos ahora luchando para que se acaben las corridas de toros, o la matanza de delfines en Dinamarca, o la caza de ballenas en Islandia, porque según sus protectores es una ‘santa tradición’, así comer caldos de murciélago y otras chingaderas tradicionales SON UNA REVERENDA MAMADA que va criticada, atacada y terminada…

Por último, nunca creí de defender a la Carmen Salinas (además de priista, sus películas son bien culeras), pero esos chinos diplomáticos le echaron montón por decir lo que ella pensaba de ellos y pues aquí la doña tiene razón y se le apoya: no estamos en China y podemos criticar lo que queramos. Y ya que estamos: ¡POR UN TIBET LIBRE! Jijos de su chinchulina mother…

Y hasta aquí mi reporte Joaquín, te regreso la línea y ya saben, como dijo el Oso Yogi Berra: Esto no se acaba hasta que se acaba… Ahí los vidrios…

#21

Viernes 1 de mayo del Año del Señor 2020

Seguimos encerrados, pero libres como el jilguero de Arjona. O sea no, pero ya merito…

¿Quihubo, quihubo con ustedes? ¿Adónde tan campiran@s? ¡Retáchence a sus casas, que el chingado virus sigue por ahí!

¿Verdad que decían, con el Yesus en la boca?: Ay, ese Juan Carlitos que ya no escribe nada de su diario, y pues no sabemos qué Pedro, pinche Pablo sobre el OSCURO MAL. Pero tranquis, que mientras el Chinchulín gire libremente e impunemente por nuestras calles, así yo lo haré con mi diario. Hasta el último pluto virus del planeta, hasta el último chingado caldo de murciélago, hasta el último pro chino que quede en pie, y hasta que el Cruz Azul no gane el campeonato, habrá un diario de su Servilleta que los guie por las veredas de la información sobre el Chinchulín en Italia. Por ésta…

Los muertos siguen siendo muchos por aquí (ayer con 323), pero ya no tanto como en los pasados días. Estamos tan cansados de este tema que hasta si habláramos de los amores de la Laura Pausini o la vida de la Paulina Rubio (¿Qué pedo con ella? ¿Cómo que está más pachequita que de costumbre, no?), hasta hablar de ellas sería mejor…

Llevamos 48 días (y en Lombardía aún más) de estar en cuarentena OBLIGATORIA. Tócate-los-cojones-Marilú. Se los juro que está café, pues hemos pasado por muchos matices del encierro:

-Primero, el 8 de marzo cerraron toda la Lombardía, que es la región más contagiada del virus. -Luego se escapó mucha gente de ahí como si fueran pinches cucarachas. -Entonces, el 11 de marzo nos castigan a todos sin dejarnos salir. -Ya los antros estaban cerrados, pero que nos clausuran los cafecitos y restaurantes. -Se podía ir al trabajo (además del súper). -Se podía ir en bici y correr por los parques. -Peeero como muchos se hacían pendejos por ahí y no iban ni a trabajar ni a correr, entonces el Jefe de Jefe Conte, que nos hace caer la mazacuata. -Entonces se quedan muy pocas actividades abiertas y se cierra TODO. -Luego, nada de salir en bici o a correr. -Las primeras dos semanas son las más chingonas y también las más cabronas: nace el Movimiento Musical de los Balcones. Todos a cantar y a chupar desde los balcones. -Pero también los muertos aumentaron bien cabrón hasta tocar el maldito número de 969 del 27 de marzo. Con camiones de militares que se llevaron los cuerpos de Bérgamo a incinerar a otra ciudad. -Sólo se podía salir a pasear al perro e ir al súper más cerca de tu casa (sin tomar el coche). -Entonces, las mamás armaron un pinche pancho: “¿Cómo chingados no podemos sacar a pasear en frente de la casa a nuestros chamacos y a los firuláis sí? ¿Si todos saben que dos escuincles son más desmadrosos que veinte perros con rabia?” -Entonces, se dejó pasear a los chamacos y abuelitos por pocos minutos en la calle afuera de tu casa. -Por muchas semanas estuvo prohibido tocho morocho. Si te agarraban en un súper o calle lejana de tu casa: multa de entre 200 y 400 Euros. -Luego, al darse cuenta que la gente empezaba a hablar como la Paulina Rubio, entonces nos dejaron correr solo a 500 metros de la propia casa. -Fue nuestro más pinche grande sueño: entrenarnos como Rocky Balboa por las calles de la colonia. -Hasta el 27 de abril, donde ya nos dejan correr en los parques, salir en bici e ir a la casa de los familiares y los novios, querid@s, o peor-es-nada. -Oficialmente seguimos en cuarentena, pero es más light. -Y, el 4 de mayo empieza la famosa FASE 2 en Italia, que es CONVIVIR CON EL VIRUS. En mi próximo capítulo, les platicaré sobre esta jodida cosa…

Pero mientras, y después de 48 chingados días, pudimos salir a estirar las piernas. Oficialmente seguimos encuarentenados, pero se puede salir a correr (sin tomar el coche), y visitar a los familiares en la ciudad y novios o queridas. Así que ya no sabemos si estamos libres: oficialmente no, pero un poquito sí. Es como cuando una fulana te quiere ver todos los días, pero luego le caga que esté uno ahí, de encimoso. Y luego, cuando le das su espacio, te arman panchos porque eres en maldito perro insensible. Bueno, algo así estamos con las autoridades: Ya nadie sabe, qué Pedro, pinche Pablo, con nuestros permisos…

Total, el pasado lunes, como un criminal que estuvo veinte años en el tambo, que me salgo disparado a correr al mar (y hoy a la colina de Trieste). No saben, movía la cola como esos firuláis felices que se mueven libres. Qué raro. Era como sentirme uno de esos náufragos que a la deriva llevan meses en el mar y desean ver y solo ver la tierra firme. Pues yo, al revés: estaba cansado de ver la tierra firme y necesitaba el mar. (Viví algo muy absurdo, pues vivo a unos 700 metros del mar, y cada día aunque sea de lejos lo veía, y por casi dos meses fue imposible…)

Los dejo con una historia bonita, de esas que te llenan el alma, igual que un habano Montecristo con un ron Diplomático: una estudiante universitaria italiana de intercambio Erasmus en Bilbao, se quedó blocada por meses en España sin poder regresar a su casa, en Verona. Intentó, en esta semana, tomar uno de los pocos vuelos que existen, pero, teniéndose que quedar para un cambio en el aeropuerto de París por más de doce horas, los franchutes no la dejaron y que me la retachan a Bilbao. Ahí no tiene familia, amigos muy pocos, y el dinero se le acaba a la velocidad de una Mastercard en sus manitas (de ustedes, no de ella). Total, la chica está más paniqueada que nada, y un taxista de Bilbao le dice que la lleva él a su casa… “¿Sorry? ¿Un taxi que del norte de España atraviese gran parte de Francia y luego todo el norte de Italia?…” “Así ex. Como lo oye” Le habrá contestado nuestro cachetón y héroe taxista. Y que me la lleva desde BILBAO hasta VERONA, con más de 3 mil kilómetros y sin cobrarle un solo Euro (ni para la gasolina). Ándese paseando. La dejó en la puerta de su casa y se retachó a Bilbao… Y aquí, una aguafiestas de ustedes dirá: “Ay sí, de seguro quería algo de ella”. Pues tal vez sí o tal vez no, pero ¿Acaso no deseamos cosas de las personas cada uno de nosotros? ¿Y quién se pondría a manejar por tres días gratis para llevarte al otro lado del mundo en nuestras perras vidas? ¡No’mbre! a un taxista así yo le aflojo las mías y hasta las de mi hermana (ay no, hermanita, es broma)…

Pero este no es el punto de la historia. Lo que a mí me encanta de este rollo es que en el tiempo del chingado Chinchulín, vamos a sacar lo mejor y lo peor de nosotros. Todos. Y habrá personas que se volverán más perros, ojetes y malditos que nunca; pero también habrá locos que harán locuras grandiosas y hermosas hasta los huesos… Y verlos a los dos, para mí es literatura pura:

COVID-19 – Bilbao – Verona en taxi.

Me los imagino platicando por tres días de sus vidas y de sus sueños. De sus países, y de un recorrido por los tres países más devastados por Coronavirus en Europa… Algún día alguien contará esta historia. Tal vez la contaré yo…

Y hasta aquí mi reporte Joaquín, te regreso la línea, despidiendo con amor a Óscar Chávez, diciéndole que ‘aquí se queda la clara, la entrañable trasparencia, de tu querida presencia…’

#22

Domingo 3 de mayo del Año del Señor 2020

Y el Payaso llegó a tocar a mi edificio

Yo, se los juro, los quería (y me quería) dejar en paz este dominguito. Neta. Yo quería echar la hueva un poquito de las manos de Nesfliss, tal vez salir a correr, trabajar en mi último proyecto y prepararme para mañana, que empieza la famosa FASE 2…

Pero hoy (hace una hora) nos cayó la mazacuata, o el Payaso, para aplicarnos el Artículo 33. Y es que estábamos bien tranquis comiendo, cuando a nuestro edificio llegaron una ambulancia, una guardia médica y tres patrullas de la Madame (Guardianes del Orden). TÓCATE-LOS-COJONES-MARILÚ. Del pinche susto, se me bajó la regla y hasta se me apareció la Abuela del Danone, ahí, que me acariciaba mis chinos…

Y es que sí, estamos muy contentos de saber que mañana empezamos una nueva era, pero también sabiendo que los números de contagiados y muertos en Trieste no van nada bien. Mientras que en TODAS las ciudades alrededor de Trieste tienen números muy bajos, aquí sabemos que están de la chingada con el mentado Chinchulín. Y es que Trieste, junto a Berlín, son las dos ciudades en Europa con mayor número de mayores de 80 años…

Total. Hoy a mi edificio llegaron los Guardianes del Orden junto a un chingo de médicos. Dos de ellos se pusieron esas batas que ya de verlos dan miedo (parece que van a entrar en contacto con extraterrestres) y se metieron a un depa de mi edificio que nunca supe cuál fue. Una pedera pidó información a la policía, pero estos le dijeron que se metiera a su casa. La ruca se puso a gritar que tenía el derecho de saber si podíamos estar contagiados, pero los polis la callaron y le dijeron que no estuviera chingando…

Yo estuve a punto de gritar ‘¡No quiero morir como zombi chino, escupiendo babas de murciélago!’ Pero la Conciencia agarró el control de la situación, y así pude seguir con el reportaje (bromeo, pero es solo para esconder mi puto miedo)…

Y es que sabemos el número de muertos y contagiados, pero NUNCA escriben quién y dónde. Y en nuestro edificio hay como cien casas. Así que nunca supe…

Una chava súper sacada de onda (y que nunca había visto) se puso a llorar en la entrada. Luego llegó su novio (o amigo) y con ellos estaba un señor. La ambulancia se fue y por el número de polis que llegaron, supimos que alguien se había muerto. Parece que era una mujer…

Ahora, no es la primera vez que un vecino muere en su casa. Hay muchos ancianos y es casi normal. Tan normal, que no te das cuenta. Pero con el número impresionante de policías y funcionarios y técnicos del sistema de salud, tengo dos hipótesis:

-Tal vez la mujer tuvo un ataque crítico de Covid-19. O, -Tal vez se suicidó…

Por ahí había leído un artículo que con esta crisis, el encierro tan largo y duro, y todas las noticias negativas, mucha gente se deprime súper rápido y mal…

Sacaron el cuerpo en una caja hermética, y de prisa se lo llevaron. Chale. Era un domingo con un sol hermoso. Y mañana, ese mañana de nueva libertad, estaba tan cerca…

#23

Jueves 7 de mayo del Año del Señor 2020

Estamos en la FASE 2

Pues sí, así ex. Después de 9 semanas y media (y que no fue para nada una peli cachonda), y de al menos 9 y medio kilitos de más, el pasado lunes 4 de mayo, por fin aterrizamos en la mentada FASE 2. Fue la cuarentena más larga y fuerte que tuvo el mundo en los últimos años. Y créanme que estuvo café (una vecina de unos 50 años, el domingo pasado se suicidó), y aunque si ya muchos arrastraban broncas existenciales atávicas, con este desmadre del encierro, se agravó todo…

Ahora podemos salir. No podemos salir de nuestra región (y mucho menos del país). Tampoco encontrar y pasear con gente que no sea de tu familia. Se puede trabajar, bueno, eso para los que pueden regresar. Algunos sectores siguen cerrados por el gobierno y muchas empresas quebraron. Yo, que trabajo en el sector educativo, nos ‘unieron’ a la escuela, y pues se chingó la Francia. Unos dicen que regresaremos a trabajar en junio y otros dicen que apenas en septiembre…Bueno, lo importante es que con mascarilla y toda la cosa de la Susana Distancia, pero podemos salir por ahí y los días son maravillosos…

¿Y qué les puedo contar? Estamos más serenos, pero no vivimos eso que nos imaginamos al inicio de la cuarentena, donde todos brindábamos y cantábamos, y escuchábamos solemnes el himno italiano y decíamos: “Nos irá bien” y soñábamos, al terminar, con fanfarrias y abrazos y hermandad entre los vecinos… Para nada. Terminamos casados, terminamos de nuevo solo platicando con gente con la que nos llevábamos bien ‘antes’. Terminamos siendo los mismos, pero con más kilos, sin menos dinero, y hasta las energías y los sueños siguen por ahí, sin poder regresar al 100%. De nuevo regresó la política: esa del todos contra todos, esa del yo culpo a…, esa del yo sé cómo va el mundo y ahora se los explico, esa del agandalle y de no asumir responsabilidades, esa de no proponer soluciones sino puros gritos histéricos. En fin, regresó la política de siempre. Yo, como muchos, había soñado una nueva mañana, pero esa ‘nueva’ mañana tendrá que esperar, cuando se digiera lo que pasó, y sigue pasando; porque no ha terminado este desmadre: la FASE 2 significa CONVIVIR CON EL CHINCHULÍN…

Ahora están de moda las fórmulas R0 y Rt, como si fuera una clave entre los Zetas. El R0 es el índice (o capacidad) de contagio del virus en términos generales. Ahora tenemos un R0 de 3,3, es decir que cada positivo de Chinchulín podría contagiar a poco más de 3 personas. Y podría porque luego tenemos el Rt que es el índice de contagios variable (o real) y corresponde a las medidas implementadas para bajar el número de contagios. Así, Italia decidió quitar la cuarentena total solo cuando llegó a tocar un Rt de menos 1. Si el Rt es de 1 o más, quiere decir que virus se sigue multiplicando. Y como ya les dije, ese chingado Rt cambia de región en región. Actualmente en Italia tenemos un Rt de entre 0,2 y 0,7…

Por eso podemos salir, peeeero en las próximas dos semanas nos jugamos nuestro futuro: porque si salimos y nos vale madres la Susana Distancia, y vamos sin mascarillas, y nos olvidamos de lavarlos las manos y hacemos fiestas de grupos… pues ese chingado Rt de 0,7 si sube a más de 1, tenemos el gran riesgo de que nos vuelvan a encuarentenar. Tócate-los-cojones-Marilú…

Y es que muchos burros dicen: ya pasó todo y tan-tan volvemos a lo mismo y a otra cosa mariposa. Pero nisba, nuya, nel o ni madres. La Fase 2 significa: salimos, pero con el Chinchulín a nuestro lado…

Y es que muy pocos han entendido a quién tuvimos (y tenemos) como ‘amigo’ en estos tres últimos meses. Este chinche virus es ávido: no le basta su victoria de muertos, competir con los enfermos, invadir como un mezquino los cuerpos de las personas sin síntomas, sin que jamás se den cuenta; no le basta robar el aire de los pulmones, humillar a los fármacos, jugar a policías y ladrones con las vacunas. Es tan ojete el Chinchulín, que no le basta ni siquiera dejar inmóviles y asustados a todos los que están a su alrededor. Y aunque muchos de nosotros no lo conocimos directamente, sí lo vimos en acción en los hospitales, en los hospicios, en las ciudades de contagio llevándose a sus víctimas. Y quedándonos ahí como conejos, petrificados del susto. Pero a este chingado Chinchulín no le bastaba todo lo anterior. No. El cabrón quería más: va por todo lo que pertenece a las personas que reta: quiere quedarse con nuestros besos, nuestras caricias, los saludos de mano; y hasta en su perversión, los grupos y las masas son aquello que prefiere…

Este Chinchulín, aquí en Italia, se quedó con las ceremonias, agarró todas las bodas, los funerales, cumpleaños, aniversarios, y hasta la Semana Mayor. Fue por todo, el cabrón: Se quedó con nuestros paseos, las películas en el cine, las cenas en restaurante, los conciertos, los chupitos en los antros, los encuentros clandestinos, las marchas, la vida fit en los gimnasios, correr en los parques, el encuentro con los amigos. Para muchos se llevó el trabajo…

Y el pasado 4 de mayo empezamos la famosa Fase 2, que no es volver a pasear o trabajar libres: es volver a pasear, comprar, trabajar, cotorrear, correr, CON ÉL, el jodido Covid-19. Es la fase de CONVIVENCIA. Y para quien lo entienda antes, mejor. Porque, se los juro, nos equivocamos hace dos meses, al inicio del encierro: dijimos que sería un día de fiesta, de victoria, de ser nuevos y más libres… y pues un poquito, pero por ahora nos tocará seguir con él… Es como cuando nuestros padres, de niños nos obligaban a jugar con aquel que nos cagaba el palo, o en las fiestas universitarias nos tocaba compartir las chelas con el gorrón de turno, o cuando se compartía la Querida y te hacías pendejo diciendo que no había bronca. Pues bien, nos tocará dividirnos todo con él: un poco yo, y un poco tú: las fiestas, las compras, los trabajos, los encuentros. Si queremos sobrevivir, tenemos que pensar que hoy por hoy, regresar a nuestra vida del 2019 es imposible… Pero igual se vive y un día sí, que viviremos sin él…

Y hasta aquí mi reporte Joaquín, te regreso la línea. Les dejo esta foto de su Servilleta. Es del 13 de abril y creo en los momentos más duros del encierro. Ahí no se veía nada. Ni para atrás o para adelante. Y hoy me da gusto saber que sobreviví. Que, aunque lo detesté, viví un momento histórico y que pude contarlo desde mi espacio. Este fue (y sigue siendo) mi modo de resistir, de sobrevivir…

#24

Viernes 15 de mayo del Año del Señor 2020

Mis vecinos en el Chinchulín

Pues aquí con la novedad de que seguimos en la chingada Fase 2. Y es como el Limbo de Dante, no sabes qué Pedro, pinche Pablo con el business de la cuarentena. Estamos más libres, pero sin total libertad. Podemos movernos, pero no a todos lados. Podemos comprar muchas cosas, pero no todo está abierto. Podemos ver a algunas personas, pero no a todos. En fin, estamos como perros de taller mecánico: amarrados, pero con una cadenota de como treinta metros…

Los contagiados y muertos en Italia siguen creciendo, pero a un ritmo más tranqui. Y nuestro Rt sigue siendo a menos 1. Así que ahí la llevamos, rezando para que este Rt no supere el 1. El problema de ahora (y de los próximos meses) es la cuestión del chingadazo económico. Y ese es un tema que está muuuuy cabrón en todo el mundo. Pero esa es harina de otro costal y que hablaremos en otro capítulo de este, su maravilloso diario del Chinchulín…

Hoy les platico que una amiguita artista me invitó a un proyecto internacional donde cada ‘artista’ tomaba una foto de lo que tenía enfrente de su casa en los momentos de la cuarentena. Luego se juntaban las fotos de todo el mundo. Como idea me latía, pero la bronca está en que yo tengo, no una vista decente, sino un pinche, pluto, jodido y suripanto EDIFICIO de más de 50 depas ENFRENTE de mi casa. Así, que me dio güeva fotografiar unos balcones sin mucho chiste y le dije que pasaba sin ver…

Y ustedes me dirán, mientras se están echando su mañanero (cafecito): “Okey Carlitos, ¿Pero nosotros qué chingados tenemos que ver con todo esto?” Ah, pues que he decidido de tomar FOTOS SIN FOTOS de mis vecinos que tengo enfrente, y que más que para un proyecto artístico, servirá para un estudio sociológico triestino… Bueno, no de todos mis vecinos, sino de los que tengo enfrente y los que son más interesantes:

LA ROCÍO DÚRCAL. Yo estoy en un 4° piso y a veinte metros de mí, en el 2° piso a la derecha está esta ruca que se ganó de ley ese nombre. Hace quince años (y por unos cinco años consecutivos) cada domingo por la mañana, esta doña ponía la canción ‘Amor eterno’ a TODO VOLÚMEN. Cantada por la mismísima Rocío Dúrcal, y pues aplausos a la doña, se ganó mi corazón…

EL CONDE VLAD. Al 5° piso a la derecha. Es un ruco de unos… sepa la chingada, yo creo que entre 60 y 500 años. Alto, flaco como los zancudos (de esos que se alimentan de pura sangre) tiene mirada de serial killer, pero en paz con la humanidad. Y nunca lo he visto afuera, por las calles. Cada tarde (neta) sale a su balcón después de que ya no hay sol. Sale con una bata roja y echa miradas a los cuellos de la humanidad, como diciendo: ‘cuídense y váyanse por la sombrita, que hoy me los loncho’. Ay, nanita, yo por si las moscas, lo saludo con todo respeto desde mi balcón…

LO STRUNZ. La traducción podría ser una mezcla de: (Pendejo-Cabrón). Es un viejo que tengo al 5° piso a la izquierda y lleva más de quince años observando detalladamente nuestra casa, pero en la calle se hace pendejo y nunca nos ha saludado. Así que cremas a ese pelón y seguimos adelante…

LA CHISMOSILLA. Al 2° piso a la izquierda. Ya les había hablado de esta ruca: en los tiempos duros de la cuarentena era entre las más activas en las batucadas que se organizaron en los balcones. Además, pasaba buenos chismes de la fauna de nuestros vecinos. Pero ahora que regresó la normalidad (o parte), también la ruca regresó a su casa y ya no sale. Yo creo que le dio un bajón medio cabrón, porque siempre salía a bailar con una copa de vino en las manos, y pues…

LA COLORINA. Al 8° piso a la izquierda. Es la única joven de mis vecinos. De unos treinta y de muy, pero muy buen ver. Nunca la he visto con amigos, novios o queridos. Y ustedes dirán: ‘Ese cabrón del Carlitos, luego luego se pone a ofender a las mujeres jóvenes y guapas’, pero no, gente, ya saben que yo chingo, pero no ofendo. Chequen el dato: la he visto salir a las 11 de la noche un chingo de veces, ahí con vestiditos que, la verdad, me han dejado bien acalambrado, y SIEMPRE regresa a las 6-7 de la mañana (por mi trabajo, me crucé con ella a esas horas), y ustedes me dirán: ‘Ay cabrón, es normal en una mujer joven que se divierta los fines de semana), pero no, pues sale sobre todo entre semana. Así que ni modos, y se ganó ese apodo con todo cariño y respeto (pues me cae bien y no lo hago de mala leche). Además, es una mujer GUAPÍSIMA…

LOS ZOMBIS. Enfrentito de mí al 4° piso. Esos rucos nunca los he visto de día en la calle. Llegan siempre en la noche, encienden las luces en todas las recámaras y las dejan encendidas por toda la noche. No sé de qué chingados viven, ni lo que hacen. Son un misterio…

LA FAMILIA BURRÓN Y EL MOTHERFUKER. Al piso 7. Familia compuesta por 5 personas y todos súper gordos o flacos flacos (por eso me recuerdan a los de la revista de la Familia Burrón). Son muy tranquilos, pero un día la Doña enloqueció bien gacho y le gritó a su marido como veinte veces (true story): ‘Brutto stronzo, figlio di puttana!’ la traducción sería como: ‘Cabrón, hijo de tu puta madre’. Parecía King Kong cuando está a punto de madrearse al Godzilla. Y se lo gritó tantas veces, que yo terminé llamándolo: ‘El hijo de su chingada madre’, pero mi Adelita Báltica se encabronó conmigo porque parecía que lo ofendía; aparte, era un apodo muy largo, así que terminó siendo el Motherfuker…

LA NONNA. O la Abuela. Al 4° piso a la derecha. Esta ruca yo creo que participó en la Batalla de Lepanto (por la edad y por lo pedera). Llegó con su familia hace dos meses y ya no puedo más de la susodicha: es pedera y sorda, así que se la pasa gritando bien cabrón siempre. En los momentos del Chinchulín, la Nonna decidió que cada pinche día a la una de la tarde tiene que llamar por teléfono y usando el altavoz, a su nieto (de unos siete años). Cada día habla y a 80 metros la escuchábamos bien claro. La Abuela siempre le pregunta a su nieto cómo está y qué está haciendo. El nieto, cada día le dice a la abuela que no esté chingando (seguramente está ahí, jugando en la Play). Y la Nonna, por sorda o porque le vale dos kilos de reata, sigue ‘platicando’ con su nieto. Cada pinche día, de los últimos dos pinches meses, a la una de la pinche tarde, tenemos esta bonita llamada telefónica…

EL JOÃO DOS SANTOS DU BAHIA. Brasileiro del 6° piso. Así como los Argentinos se la pasan bailando tango, los mexicanos haciendo quesadillas (con queso y sin queso, no estén chingando), los españoles comiendo tortillas; los brasileiros se la pasan haciendo pasos de Capoeira. Como si el Universo fuera una batalla entre los chingadazos y el ritmo de samba. Bueno, mi João se la pasa en su sala entrenándose y ha decidido que desde siempre vivimos con el clima de Bahía. En febrero (invierno perro) ese loco gira con su camiseta, short y chanclitas como si nada…

LOS CHUPITOS. Al tercer piso a la derecha. Dos papás con tres hijas. Los papás bien pinches feos y chupamaros, greñudos, tatuados (ojo, hay tatuados chingones y tatuados culeros) y en eternas fachas. Se la pasan chupando mañana, tarde y noche en los bares de mala muerte de la colonia; pero sus hijas son otro mundo: lindas, educadas, arregladas y perfectas. Un misterio de familia…

LA PATITA DE FIRULÁIS. Al 7° a la izquierda. No sé si es argentina, venezolana o colombiana. Y en estos días de cuarentena total, que se podía salir solo para pasear a los perritos; esta latina se organizó muy bien. Yo le vi tres perros diferentes, pero los sacaba varias veces al día y UNO A LA VEZ. Así, nuestra amiga se la pasaba todo el pinche día de cuarentena afuera, de patita de…

EL DON JULIO REPOSADO. Al tercer piso a la izquierda vive mi SENSEI. Un ruco de unos setenta que hizo de toda su sala UN BARRA DE BAR como Dios manda. Ándese paseando. Una chulada, con botellas en la pared que ni la Capilla Sixtina iguala en maravilla, con luces cachondas y su barra de caoba y toda la cosa. Yo, cada vez que lo veo ‘entrar en acción’ me dan ganas de presentarme y decirle que me adopte. Es lo máximo, mi Don Julio…

LA POKERISTA. De esta vecina ya les había hablado en otro capítulo y no vive enfrente, sino a mi izquierda. En estos días que no nos podemos encontrar con los camaradas, se ve que le hace falta sus buenas manos de póker con sus amigas. Cada vez que me ve, me pregunta si quiero jugar un poco, ‘nomás una mano’ (que sería como ‘nomás la puntita’). Yo tengo mucha curiosidad de entrar a las ligas mayores de póker, pero tengo miedo de perder bien gacho y luego le tenga que pagar con cuerpomatic. Así que, como en el póker: paso sin ver…

LA YETI. Es mi vecina del otro lado. Tiene un peinadito igual al del luchador Alushe y es igual de chaparrita, pero la llamo Yeti porque cuando estornuda hace ruidos bien raros, cabrones, potentes y únicos en el Planeta Tierra. En los primeros años, cuando estornudaba nos echábamos a correr, luego nos empezamos a persignar, y ahora solo acomodamos los cuadros de la sala que nos mueve cuando estornuda. Llamaré al National Geographic para que la estudien…

Y bueno Joaquín, hasta aquí mi reporte de la fauna triestina al tiempo del Chinchulín. Ya lo saben y sigan lavándose las manitas como el Pin-Pon y respetando la Susana Distancia, que esto no se acaba, hasta que se acaba…

#25

Viernes 22 de mayo del Año del Señor 2020

Fase 2 (Ya-merito-3)

Seguimos en la vereda del Chinchulín, a veces perros y en otras santos, a veces vivos y a veces zombis, a veces alegres y en otras encabronados, a veces con esperanza y en otras con bajones patéticos, a veces pendejos y en otras todavía más pendejos. Y es que esos sueños guajiros de que íbamos a salir bien y más chinguetas de esta crisis, pues no se ven muy bien que digamos…

Ayer se registraron ‘solo’ 156 muertes de Covid-19 en Italia. Respecto al punto más alto de casi mil por día a finales de marzo, pues vamos bien, pero, como dijo el virólogo Oso Yogi Berra: esto no se acaba hasta que se acaba. Y pues una media de 150 muertos diarios de Chinchulín, igual no son chilaquiles y está café…

Así que estamos en la famosa Fase 2, pero que podría ser Fase 2.7, o sepa la chingada, porque todo cambia de una semana a otra.

La famosa Fase 1 era la de los contagios en subida, hospitalizaciones, muertes y caos general.

La Fase 2 es la de la convivencia con el virus, pero ya con PRECAUCIONES sanitarias, y en teoría la Fase 3 sería la de total libertad (es decir, como estábamos antes del chingado Chinchulín, sin la Susana Distancia, el Pin-pon es un muñeco, los Gatell del mundo, y sin cubrebocas del carajo).

Peeeero ahí está el verdadero meollo del business, en la famosa Fase 2. Tenía que ser abriendo los negocios y actividades poco a poquito, paso a pasito, suave suavecito. O como se diría en mi barrio de mala muerte: Nomás la puntita. Y es que sin medicinas y sin vacunas, pues podemos regresar de nuevo a muchos enfermos y de nuevo llenar los hospitales y de nuevo cerrar tocho morocho y de nuevo colapsar el sistema. Los expertos han sido muy claros: Ya la cuarentena que vivimos ha sido devastadora física, anímica y económicamente para todos. Hacerla una segunda vez sería mortal para el sistema. ASÍ QUE NO PODEMOS VOLVER A UNA CRISIS DE CHINCHULÍN.

Y por eso esta Fase 2 es súper importante, porque cada semana nos van soltando más la cadena, pero a pacto de que respetemos ciertas medidas higiénicas y de seguridad. El lunes 18 de mayo, por ejemplo, ya podemos encontrar a nuestros amigos (ojo, si son pocos, pues siguen prohibidos los grupos grandes), podemos movernos sin mostrar justificaciones a los Guardianes del Orden. También abrieron los restaurantes y bares, quienes tienen que respetar al menos un metro de distancia entre una mesa y otra.

Y aquí les dejo mi reseña de mi primer cafecito en un bar el martes, después de tres chingados meses de clausura:

Primero abres los ojos como pingüino de frente a un BAR ABIERTO y dices: ¡GUAU! (Con la mirada de pueblerino que llega por primera vez a la Ciudad de México y se queda extasiado viendo el Monumento a la Revolución, como si fuera el Coliseo de Roma.) Hay que entrar con la chingada mascarilla, luego pido mi capucho triestino (un capuchino chiquito (sin albur)). Para tomármelo, tengo que bajar la mascarilla, pero si lo termino y me quedo a platicar, entonces va pa’rriba de nuez la mascarilla, peeero si me dan ganas de ooootro cafecito (porque después de tres meses de abstinencia, uno solo ni para una muela), entonces pido otro y de nuevo la mascarilla va pa’bajo. Y así vamos por la vida, como calzón de piruja: pa’rriba y pa’bajo todo el pinche día… Y entonces, muchos pingüinos terminan con el cubreboca siempre abajo, en el gaznate, dándole a su papada una bonita hamaca…

Y bueno, por las calles hay mucha gente que usa muy bien sus tapabocas, pero también hay gente que le vale dos kilos de reverenda reata y se van tan campantes sin ninguna protección y se te vienen encima, como pinche maznada de asnos, sin el metro de la Susana Distancia. Dan ganas de llamar al Abrahan SeALaVerga para que te sientas más seguro…

Porque señores, dos meses todo parecía un cuento chino (juar, juar, me salió el pinche chiste barato sin querer), donde parecía que lo que vivíamos no era verdad. Pero ahora, en todo el mundo vemos números de muertos impresionantes. La pandemia es una realidad. Y por eso no entiendo por qué hay gente que vive como si no pasara (o hubiera pasado) nada. No lo entenderé…

Mientras, lo explico con manzanitas: Mira, querido pingüino: supongamos que te encuentras con un camarada pingüino y se ponen a platicar, y supongamos que uno de ustedes tenga el virus, pero es asintomático (es decir, que no siente nuya de nuya):

Si los dos se ponen a hablar SIN el cubrebocas, cada uno de ustedes tiene la posibilidad de contagiarse al 70%. Si tú, pingüino, no tienes el cubrebocas y tu camarada sí: Tu camarada tiene el riesgo de contagiarse al 70% y tú al 5% (él te protege con su cubrebocas y tú le das en la madre sin el tuyo). Si los dos usan el tapabocas (correctamente), cada uno tendrá la posibilidad de contagiarse solo del 1,5%. Entonces: más del 70% si nos vale madre. Un 1,5% si no nos vale madre. Pero a los dos, o a la familia, o a los amigos, en fin, al grupo. Esta enfermedad, este virus, esta locura, nos dio la oportunidad de pensar a la ecuación: Para protegerme, tengo que proteger a los demás.

Y ese es el problema con los burros, los que creen que la libertad es poder hacer lo que se les da su chingada gana, como si el mundo tuviera que responder a sus miserables caprichos. Y no es así, pues como lo dijo el gran cantante Giorgio Gaber: ‘La libertad no es poder volar como los pájaros. La libertad es PARTICIPACIÓN…’

Yo sigo recordando las dos primeras semanas de cuarentena. Neta que fue doloroso, pero también muy chingón. Teníamos miedo de algo que nadie había hecho, pero también estábamos llenos de esperanza. De día se vivía otra vida en los balcones y de noche se lloraba a los muertos. Nacieron los Conciertos del Balcón y ahí nos juramos mil veces que teníamos que cambiar de piel y volvernos otros. Mil veces mejores…

Pero ya salimos, y cada vez podremos salir más y más, y a veces pienso que la prisa por salir era para volver A LA PUTA VIDA QUE TENÍAMOS. Esa de comprar más, de ganar más, de subir y tener y cambiar y correr…Y okay, tampoco dos meses de cuarentena e inactividad fueron lindos, pero siento que va quedando muy poco de nuestros Sueños de la Cuarentena. En esta Fase 2 hay una presión muy cabrona de los grandes grupos industriales porque se abra todo ya y se regrese a la vida de antes. Qué chistoso, los países que han tenido más daños por el virus, son los que han actuado una ciega política de volver a lo mismo. Yo, por mi parte, seguiré buscando ese yo que vi en mi la larga noche del Coronavirus…

Los dejo con una historia Chévere: El pasado 12 de marzo, llegó a Berlín una orquesta de música tradicional de Bolivia de 25 músicos (hombres y mujeres) y que se llama OIEN. Habían sido invitados para una serie de conciertos y talleres musicales en un castillo. Bueno, ya lo saben: el chingado Chinchulín avanzaba por el mundo y pues las autoridades alemanas cancelaron todos los conciertos. Así, nuestros músicos trataron de regresar, pero los vuelos los empezaron a cancelar y luego supieron que igual si regresaban valían queso, porque Bolivia había cerrado sus fronteras y ni las cucarachas dejaban entrar, imagínense los músicos. En Alemania también empezaron a cerrar tocho morocho y ni pues ni a hotel de paso llegaron, y luego con una cuarentena cañona. Así que nuestros músicos bolivianos se quedaron atrapados en Berlín y sin saber qué Pedro, pinche Pablo de sus vidas. Tócate-los-cojones-Marilú…

Peeeero estamos en Alemania, el país del ‘Sí se puede y cómo chinguiñas prietas no’. El gobierno alemán de Berlín les dijo a los bolivianos: ¿Por qué no se quedan en el castillo donde iban a hacer sus conciertos? Les metemos unas camitas, unas teles, internet, les traemos la comida, las chelas nunca les faltarán y no se mueven del castillito…

¿Castillito? El castillo de Rheinsberg, en el norte de Berlín es una REATA de castillo. Una chulada de salas y lagos y lo que quieran y manden. Yo creo que ni la Thalía en su mansión hubiera vivido con tantos lujos. Ya los veo a mis 25 músicos bolivianos bien sufridos en su castillo cantando bien pedos ‘Lamento boliviano’, comiendo y chupando bien tranquis, reproduciéndose como conejos por las salas del trono, bronceándose bien chévere en el laguito de la humilde choza…

Y pa’cabar la historia, otra orquesta alemana vio el ambiente y cada día van al castillito para ensayar nuevos ritmos con sus camaradas bolivianos y hasta brincar la reata del amor con ellos. Hasta donde yo sé, nuestros héroes bolivianos siguen bien quitados de la pena en el castillito alemán (y que pongo la foto)…

Y hasta aquí mi reporte Joaquín. Te regreso la línea, no sin antes recordar a tu culto auditorio, que tenemos en línea el ‘Blog el Perro bilingüe’ y que entre otras linduras, ahí encuentran TODOS los capítulos ordenados de este su Diario del Chinchulín: . ¡Vayan a verlo! (no sean gach@s…)

#26

Domingo 7 de junio del Año del Señor 2020

YA CON ESTA ME DESPIDO

Así ex; pues como dijo el físico alburero: “Todo lo que sube, tiene que bajar”, o como dijo el músico parrandero: “No hay son que dure tres años”, o simplemente como dice su humilde Servilleta: “No hay chela que se quede fría por siempre”, pues así, hoy les digo que no hay diario que dure eternamente…

Este diario lo comencé el 25 de febrero del año de su chingada madre del 2020. Han pasado más de tres meses y neta que parece que habláramos de años. El Año que nos cambió la vida. Yo les fui contando lo que pasaba día a día, y como Italia fue el primer país en ser golpeado verdaderamente. En este diario vimos como todo cambiaba y se derrumbaba a nuestro alrededor…

Les di cifras, les di datos, les di historias y momentos que giraron alrededor del jodido Covid-19, pero ahora ya estamos en esa Fase 2.9, y esa que nunca será la Fase 3, es decir, de la normalidad total; bueno, eso no lo sé, pues yo les hablo de lo que yo vivo aquí en la Bota de los Maqueronis. Ahora está casi todo abierto, faltan solo las escuelas. Los números de contagiados y de muertos son muy bajos, los hospitales de Covid están cerrando (dejo una foto) luego de haber vivido una locura, y aunque estamos obligados a usar el cubrebocas es solo si estamos a menos de un metro de distancia de alguien. En realidad ahora mucha gente no lo respeta y sale como si nada por las calles…

Y ese es el punto. Es como si se dijera que aquí no pasó nada, que el olvido es la mejor de las medicinas, que hay que llenar los lugares porque es sinónimo de vida. Pero en realidad el virus no ha desaparecido. Nos tocará convivir con él y nos tocará meterlo en la lista de las putas enfermedades que un día nos pueden tocar…

Y lo peor, lo que verdaderamente me saca de onda, es ese grupo cada vez más numeroso que dice que fue una gran mentira, una gran manipulación, y que no están dispuestos a seguir el juego a la gran patraña, siguiendo las medidas de distancia y sanitarias… Yo investigué y seguí la vida en los hospitales, yo hablé con tres médicos que curaban a estos enfermos, tengo amigas enfermeras que entraron es esas zonas peligrosas de los hospitales llenos de enfermos de Coronavirus, conocí a personas que viven en las zonas de contagio y tengo amigos que se enfermaron o se enfermaron sus familiares… Yo sé que no fue una mentira. Y por eso no puedo ni quiero jugar con esto. Lo que vivimos fue nuevo y fue cabrón, pero ahora, con todos nuestros defectos y límites, tenemos que regresar a la normalidad. O construirnos una nueva normalidad. Lo que sea, pero algo que nos lleve afuera de esta locura que se volvió nuestra vida. Así que me despido con unas FOTOS SIN FOTOS de estos tres últimos meses…

‘El 20 de febrero detectan en Codogno el Paziente 1 de Coronavirus en Europa, y nosotros pensábamos en la próxima fiesta de carnaval. Los números crecen y se multiplican sin control. De nuevo regresamos la mirada a China para entender qué carajos nos estaba llegando. Me acuerdo que a los chinos los veíamos con recelo. Se multiplican los programas, y los expertos en la tele se vuelven los nuevos profetas del Apocalipsis. El Norte de Italia se vuelve un lugar peligroso, luego arde. Cierran los pueblos de Codogno y Vo’Euganeo. Luego serán 106 lugares sellados por contagio. El mundo ríe, dice ‘tontos italianos que no saben nada de medicina’, el mundo se gira a seguir con su vida. Los hospitales se llenan y llenan. Veo la foto de dos médicos derrumbados en unas sillas, después de un turno de doce horas. El primer ministro Conte que empieza a cerrar todo. Sus discursos tienen el peso de la Historia. Buscamos información y las descubrimos en las caras de las enfermeras cansadas, tristes y asustadas saliendo de los hospitales. Cierran todo: las escuelas, los trabajos no prioritarios, los restaurantes y bares, los estadios y gimnasios. Las ciudades se vuelven un desierto, se vuelven tumbas hermosas con vivos asustados adentro, y no lo podemos creer, nadie lo había visto, nadie lo había pensado, ni los padres de nuestros padres habían visto algo así. Los aviones dejan de volar, los coches se detienen y los barcos esperan parados en los muelles. Cielo, mar y tierra se vuelve el mismo lugar, para unos tranquilo y para otros mortal. Una periodista saca las fotos de sus familiares y empieza a llorar: su madre es médico, su papá chofer de ambulancias y su hermana enfermera, los tres en los hospitales del norte, donde la hecatombe arrecia con rabia. Un doctor da tabletas a sus pacientes que están muriendo: sus familiares se despiden llorando sin entender qué carajos es esa enfermedad. Todos nos lavamos las manos mil veces al día, tenemos miedo de los otros, los supermencados se vuelven lugares difíciles para sobrevivir. Es el año de las colas, de la distancia, del otro como enemigo y como salvador, es el año de los putos caldos de los chinos, es el año del silencio y de la cuarentena: a comer, tomar y meditar. Luego llega el día más triste de todos, el 18 de marzo, ese de la misa del Papa en una plaza San Pedro vacía y cargada de lluvia, esa del record de los mil muertos al día, esa de Bergamo, donde los camiones militares se llevaban a los muertos pues no podían incinerarlos ahí. Esa noche donde todos lloramos y lloramos sin ver futuro y sol. Es el año donde nos dimos cuenta de cuántas cosas están enfermas en nosotros. Los viejitos empiezan a caer como las moscas, miles de personas están enfermas. Alzano Lombardo se vuelve un lugar donde los contagiados han superado a los sanos. Vinen una gurra con muertos, pero en un silencio atroz. Se da un milagro: los italianos ofrecen sus vidas en los balcones: ahí lloramos y cantamos y reímos por unos días unidos. Un chico guitarrista ofrece un concierto desde su balcón en Plaza Navona y jamás Roma fue tan triste y tan bella. Luego explota el virus en Europa y España arde y Francia arde e Inglaterra arde. Por meses la gente en esos países se ponía a aplaudir al personal médico a las ocho de la noche. Buscamos soluciones, buscamos respuestas y poco a poco el mundo volvió a girar sobre su eje. El virus sigue, ahora golpea con saña a todo el continente americano y veo imágenes que viví aquí hace unos meses. Clic, clic y mil clic más. Mi vida en los últimos tres meses aquí se las dejo…’

Yo no sé si esto se acaba, ni siquiera sé si la libraremos incluso económicamente. Lo que sí sé es que este, el Año del Chinchulín, nos robó, cambió, quitó y hasta nos dio mil cosas que aún tenemos qué descifrar…

Y hasta aquí mi último reporte Joaquín, agradezco a tu gentil público que me acompañaron en este recorrido riendo, llorando, pensando, amando y hasta mentando, como debe de ser en los pasajes importantes de la vida…

Ojalá que por allá salgan rápido de este jodido problema. Así que besos, vibras y bendiciones…


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